Los daños que le hemos causado y le seguimos causando a la madre naturaleza parecen insuperables dada la dimensión que han alcanzado y la inconciencia que prevalece todavía en grandes sectores de la población mundial, nacional y local al no prestarse a colaborar con la vida humana, su entorno y el planeta Tierra.
Sin embargo, cuando tenemos noticias buenas sobre las posibilidades de retomar o emprender acciones para el rescate y preservación de los recursos naturales, para involucrarnos en la cultura del reciclaje, en el manejo de residuos tóxicos y desde luego para adquirir o recuperar hábitos saludables, caemos en la cuenta de que no todo está perdido, a pesar de los males que nos hemos hecho en aras del progreso. Siempre hay tiempo para hacer algo nuevo y valioso por nosotros mismos y la naturaleza.
Las nuevas generaciones ya no tuvieron la oportunidad de disfrutar las aguas cristalinas del río Atoyac, por ejemplo, como la que tuvimos miles de personas en las décadas recientes. Los niños y jóvenes de ahora no tienen siquiera la mínima idea, a no ser que vean las fotografías o videos existentes de cómo fue este río pleno de historia, leyendas y anécdotas, porque ellos lo conocieron ya contaminado, lleno de basura, muy riesgoso para la salud.
Y no digamos del río Salado o lo que antes conocimos como la cascada de Xochimilco, una belleza natural y arquitectónica de la cual solo quedan los muros y arcos admirables, que solamente cuando llueve nos recuerdan de cómo fue antes, cuando éramos, claro está, pocos los habitantes de la capital y no sufríamos tanto de la escasez del agua como ahora.
Un amigo que fungía como presidente municipal en los años noventa me aseguraba que con las acciones que estaban impulsando en el distrito de Etla, como la construcción de bordos y pequeñas represas, podían devolverle agua limpia y suficiente al río Atoyac, reverdecer los campos de cultivo y cargar los mantos freáticos del valle para que no nos faltara el vital líquido. Sus palabras eran alentadoras y las autoridades municipales y comunales que formaban el comité a favor del medio ambiente estaban convencidas de que sí podrían alcanzar el objetivo. Trabajaron duro en esa época y obtuvieron los beneficios esperados en sus solares, fruto de su esfuerzo.
Lamentablemente los proyectos se interrumpieron a nivel de gobierno, ya no hubo seguimiento en las acciones emprendidas con tanto entusiasmo, salvo lo poco que se fue haciendo después, pero el daño es más notorio y grave. Los ríos sirven de descarga de aguas residuales de decenas de municipios de los Valles Centrales y de la Sierra Sur. Los basureros municipales en el estado es otro tema a tratar.
Por eso me refiero a las buenas noticias y una de estas nos las dan los miembros de la asociación civil Litigio Estratégico, quienes lograron que la Suprema Corte de Justicia de la Nación obligue a las autoridades de los tres niveles de gobierno a realizar acciones de saneamiento de las cuencas de los ríos Atoyac y Salado por las condiciones insalubres en que los hemos convertido.
Aun cuando algunas autoridades responsables tratan de ponerle trabas a que se cumpla el fallo del máximo tribunal del país, según la fuente informativa, la tarea está señalada y alcanzan además el ámbito de los derechos humanos que deben garantizarse con la protección del medio ambiente.
La salud humana depende indudablemente de la conservación del medio ambiente. El dictamen de la SCJN es clara y directa: las autoridades deben generar e impulsar políticas públicas en ese sentido, así como buscar los recursos necesarios para su realización. Corresponde por consiguiente a la ciudadanía, velar porque se cumpla el fallo en todos sus términos, si no de manera inmediata, sí a mediano y largo plazos, pero algo trascendente debe hacerse. ¿Y qué hacer con el acueducto de Jalatlaco inconcluso, que llega hasta la colonia José Vasconcelos, igual, causando problemas de salud?
Otro aspecto que hay que destacar son las acciones emprendidas en el municipio de Santa María Huatulco por el Comité de Playas Limpias, que en días pasados organizó un taller denominado Normatividad y obligaciones en el maneo de los residuos peligrosos, de manejo especial y sólidos urbanos, el cual fue impartido por personal de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMANAT).
En la importante zona turística de la Costa ya se trabaja a favor del medio ambiente. Se realizó la campaña Huatulco libre de popotes y la que sigue es contra el uso de las bolsas de nylon. Para ello, las autoridades municipales y ambientalistas están haciendo una labor de concientización y se han acercado a los directivos de establecimientos comerciales para invitarlos a sumarse a la campaña.
El corresponsal de El mejor diario de Oaxaca, Raúl Laguna, señala que el presidente municipal de Santa María Huatulco, José Hernández Cárdenas y el director del Parque Nacional Huatulco, Omar Gordillo, han dirigido escrito a las tres principales cadenas comerciales establecidas en Huatulco, Chedraui, Soriana y Oxxo, en solicitud de colaboración.
El director de Sustentabilidad Medioambiental del ayuntamiento, Romeo Ortiz Pérez, dice que de acuerdo con una investigación efectuada el año pasado, en ese destino turístico se genera un promedio de 15 mil bolsas plásticas al día que al año alcanza a más de 5 millones de bolsas.
Refiere el corresponsal que Soriana colocó avisos en sus accesos sobre la inconveniencia de seguir usando bolsas de plástico. ¿Seguirán su ejemplo los demás establecimientos comerciales en el estado?



































