México peregrina en el periodo de conclusión del primer año del gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum en el que enfrenta los reacomodos de las corrientes políticas del partido y del personaje que la hicieron llegar al poder y los que como efecto, se dan en los carteles dominantes del crimen organizado que han incrementado los asesinatos y la inseguridad en Sinaloa, que ya se refleja en otros estados, como el de México, Sonora, Veracruz, Tabasco, Chiapas, en nuestro estado y, curiosamente ya no se menciona a Tamaulipas.
Las organizaciones criminales de México, ahora bajo la lupa de los Estados Unidos y su presidente, modernizadas las predominantes, aprovecharon las estructuras del gobierno federal mexicano y se diseminaron, bajo esa visión, en la República, comisionando a sus ejecutivos en las entidades que les interesa, para trabajar en paralelo con los poderes constitucionales federales y locales, lo que les permitió introducir en las instituciones a algunos de sus personeros.
Hoy afloran con mayor intensidad los reproches que se hacen a servidores públicos de alto rango de estar coludidos y comprometidos, con las organizaciones criminales que han logrado colocar en ciertos cargos públicos, a algunos de sus integrantes o cooptar a otros.
El tema relevante es, en estos momentos, el del senador Adán Augusto López Hernández, figura del gobierno anterior y que se hizo sentir en este primer año al dirigir a los lideres de las cámaras del Congreso, mismo que además de amigo y compañero del licenciado López Obrador, fue gobernador de Tabasco, secretario de Gobernación y precandidato a la presidencia.
Se le imputa al senador Adán Augusto López haber tenido ligas con una organización criminal, cuando fue gobernador de Tabasco a través de su ex secretario de seguridad, sin que la titular del ejecutivo, lo haya defendido con firmeza, como ha hecho en otros casos, lo que constituye un evento que anuncia, en la conclusión del primer año de la presidenta, que empezara a dar fortaleza a su calidad de líder presidencial e irse sacudiendo lo que represente el pasado.
En algunos comentarios de orden político se afirma que el siguiente será el diputado Ricardo Monreal que, ahora anda de vacaciones por Europa, en condiciones que no reflejan austeridad republicana como muestra de humildad según el discurso oficial.
Esos trascendidos no son desmentidos por la Presidencia, lo que permite interpretar que algunos personajes relevantes del expresidente López Obrador, que están en puestos claves de gobierno, tendrán que ir haciéndose a un lado para que la actual titular haga los movimientos necesarios en su gabinete que propicien la percepción de que ejerce el poder que le otorgó el voto ciudadano.
Los efectos de que las cosas se reacomodan a partir de esta etapa de gobierno, son tradicionales e incluyen al crimen organizado, pues como lo evidenció la detención del hijo del chapo y la orden presidencial de que fuera puesto en libertad, estas han tenido y tienen alguna relación o compromiso con el sector oficial, afirmándose que han contribuido con recursos a las campañas de diputados, e incluso de presidentes.
El reajuste oficial, es posible que induzca la reestructuración en las organizaciones y disminuya la intensidad de los enfrentamientos y asesinatos una vez que concluya este primer año de gobierno, en paralelo con los arreglos que se den al gabinete en lo oficial y, el cambio que ya se nota, de la política de besos y abrazos, por la de ataque frontal a la delincuencia organizada por parte del Estado que aún no tiene la efectividad necesaria en Sinaloa, fuente y fortaleza de las mismas, a pesar de haber caído sus líderes.
Este fenómeno provoca, en cuanto al pueblo, que el estado no se ocupe con la prioridad que conllevan los aspectos de la salud, medicamentos y, un efectivo y eficaz sistema de seguridad pública a cargo de fuerzas policías, a pesar de la participación del ejército y de la marina, como coordinadoras de la guardia nacional que, es su apéndice y, de las acciones que el actual secretario de Seguridad Pública Federal Omar García Harfuch hace públicas.
Ojalá los reajustes en los poderes de gobierno y los de facto, se den de manera oportuna, en los tiempos tradicionales y, se encaminen en la ruta de una relación que no dañe a los habitantes de la República ajenos a las actividades de ambos poderes.
jfranco_jimé[email protected]


































