A pesar de la amenaza de la violencia que existe en todo el país y a las lamentables condiciones de inseguridad, es necesario que las autoridades competentes generen las condiciones de paz y tranquilidad para que los ciudadanos acudan a las urnas el próximo domingo.
Tanto los órganos electorales como los diferentes sectores de la sociedad han condenado cada ataque que ha recibido algún candidato y ha convocado a prevenir todo acto que pueda empañar el proceso electoral. Hay que recordar que en 1994, ya en México se había realizado una elección en medio de la violencia, aunque de otro tipo; sin embargo, la sociedad salió a las urnas como nunca antes, pues la apropiación ciudadana de los comicios es una forma colectiva de decirle no a la violencia.
Hay confianza de que el proceso electoral se lleve a cabo en un clima de orden y tranquilidad, donde los dirigentes de los partidos políticos tienen la encomienda de llamar a participar a la ciudadanía en un clima de estabilidad y paz social. Sobre todo, cuando los oaxaqueños no desean repetir los hechos de violencia registrados en anteriores elecciones federales.
A no dudar el gran reto de todos los oaxaqueños es participar alejados de cualquier insinuación de violencia, pues se ha demostrado por parte de todos los sectores productivos y sociales que Oaxaca debe mantener su estabilidad y paz social ante el clima de violencia en otras partes del país.
Es fundamental para la construcción de la democracia no coartar el derecho de los oaxaqueños, sobre todo cuando Oaxaca tiene una sociedad activa, informada, preocupada y ocupada, en que solo en un ambiente de orden y paz se pueden alcanzar los objetivos de progreso y desarrollo.
Si bien Oaxaca no se ve como una entidad con focos rojos encendidos que pongan en tela de duda la celebración de las elecciones de julio próximo, sino como un estado vibrante que sabrá encauzar sus expresiones, es necesario redoblar los esfuerzos para un proceso electoral en orden y estabilidad, pues no solo el gobierno estatal sino federal y municipal están llamados a colaborar para que el proceso se desarrolle dentro de un clima de paz social.
Al llamado de las urnas, todos los oaxaqueños deben salir a emitir su voto con orden y no dejarse llevar por los ánimos y mucho menos caer en provocaciones de modo que el proceso electoral concluya de la mejor manera posible y salgan ganando los ciudadanos, en orden y en paz como siempre nos hemos caracterizado.
Mayor seguridad
Dotar de seguridad a los ciudadanos, a sus familias y a sus bienes es una de las principales obligaciones del Estado, y por ello, todos los partidos y actores políticos deben respaldar todas aquellas medidas que permitan cumplir con dicha obligación.
Un factor determinante para implementar estrategias exitosas en esta materia es la coordinación y corresponsabilidad entre las distintas instancias encargadas de la seguridad, la procuración y la impartición de justicia, así como entre los distintos niveles de gobierno.
Abatir la inseguridad no solo pasa por frenar los delitos cotidianos como son los robos a transeúntes, a casas habitación, a empresas y comercios, también demanda firmeza y estrecha coordinación con la Federación en la lucha contra la delincuencia organizada que poco a poco se ha acentuado.
Oaxaca como otras entidades del país requiere de más y mejores resultados, de contundencia en cada una de ellas para empezar a devolverle la seguridad que tanto exige. En la medida en que se recupere el principio de autoridad y se restablezca el Estado de derecho se podrá caminar en la ruta correcta.
Uno de los mayores reclamos de la sociedad oaxaqueña es contar con seguridad física y patrimonial ante la creciente embestida de la delincuencia en las diferentes regiones del estado. Más allá de estadísticas y cifras a favor y en contra, los oaxaqueños demandan una verdadera estrategia en contra de la delincuencia, de la corrupción y la impunidad. Acciones firmes y contundentes para desalentar los actos al margen de la ley y sanciones ejemplares en contra de quienes sean responsables de estos ilícitos.
Por ello, el clamor es abatir la inseguridad que se vive en todas las regiones del estado, recuperar la convivencia armónica de las poblaciones que debido a la violencia y actos delictivos se ha perdido, con una alianza con la misma sociedad que permita enfrentar con éxito su combate.
De ahí la importancia de atender el tema de seguridad ya que no admite dilaciones, y en ese contexto corresponderá al Congreso de la Unión retomar este debate sobre seguridad pública, como una de las tareas prioritarias.

































