Según el Consejo Ciudadano de la Ciudad de México los estados de Oaxaca, Guerrero e Hidalgo son los que mayor incidencia de trata de personas han registrado en los últimos años, y son las mujeres el principal objetivo para fines de explotación sexual en Estados Unidos. Mientras que la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) ha advertido que nuestro país ocupa el quinto lugar a nivel internacional en el ilícito de trata de personas.
Este delito ha registrado 24.9 millones víctimas, quienes han sido atrapadas para realizar trabajos forzosos, de los cuales 16 millones son explotadas en el sector privado, en el trabajo doméstico, la industria de la construcción o la agricultura. 4.8 millones de personas son víctimas de la explotación sexual forzosa; y 4 millones de personas se encuentran en situación de trabajo forzoso impuesto por el Estado, según datos de La Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Tal y como lo ha documentado EL IMPARCIAL, Oaxaca se mantiene entre los estados del país con alta incidencia en el delito de trata de personas, no sólo porque es origen, tránsito y destino para los delincuentes, sino por la falta de acciones eficientes que puedan frenar este problema social. Desde 2016 a la fecha, la Unidad Especializada para la trata de personas de Oaxaca, tiene 35 carpetas de investigación, de las cuales, seis han sido registradas por el delito de trata y el resto por el delito que se configure.
Diversas organizaciones no gubernamentales y el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), han admitido que en Oaxaca la trata de personas es un problema sobre todo en las comunidades marginadas. El último Diagnóstico Nacional sobre la Situación de Trata de Personas en México elaborado por la Oficina de Enlace y Partenariado de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en México, ubican a Oaxaca en el sexto estado del país con mayor número de averiguaciones previas por este delito, solo después de Aguascalientes, Tlaxcala, Chihuahua, Chiapas y Puebla.
Además, por cada cien mil habitantes, refiere el estudio, las cinco entidades con mayor incidencia de trata de personas vinculadas o derivadas del tráfico ilícito de migrantes, son Baja California, Sonora, Tabasco, Chiapas y Oaxaca, mientras que Michoacán, Jalisco, Coahuila, Guerrero y Colima son las cinco entidades que se ubican al final de la lista.
Urgen empleos
Ante las crecientes necesidades económicas y sociales de nuestro estado la informalidad laboral se ha convertido en una válvula de escape para muchos oaxaqueños. La falta de empleos permanente y bien remunerados es el reto para atender a esta población que día a día crece, pues las inversiones no llegan y la creación de fuentes de trabajo tampoco.
Una de las debilidades de Oaxaca es que el 80.5 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) está trabajando en la informalidad y 16.5 por ciento no recibe ingreso alguno, lo que implica que sólo reciben pagos en especie o trabajan a cambio de su sustento diario. Además de que existen 159 mil niñas, niños y adolescentes trabajadores, de los cuales 54 mil 382 no deberían hacerlo por no contar con la edad mínima de ley, el 71.5 por ciento de ellos no recibe ingresos y el 33.5 por ciento no asiste a la escuela.
En una entidad tan llena de carencias y limitaciones, más de millón 328 mil trabajadores forman parte del empleo informal en alguna de sus modalidades, mientras que poco más de 400 mil trabajadores no perciben ingresos; alrededor de 372 mil perciben ingresos de hasta un salario mínimo; cerca de 307 mil tienen ingresos de más de uno y hasta 2 salarios mínimos.
El empleo es el indicador que mejor ejemplifica los resultados del crecimiento, sobre todo el empleo formal, que es aquél que le da al trabajador una percepción salarial y un esquema de protección social, como atención a la salud para el trabajador y su familia, una pensión o jubilación, prestaciones de vivienda, principalmente.
De ahí el reto de atender uno de los grandes pendientes que es desarrollar una política laboral que atienda una permanente y constante relación con los trabajadores, además, fortalezca acciones con los sectores para la generación de empleos formales, brinde atención a los conflictos laborales, defina estrategias para que frene la explotación laboral infantil, en especial cuando siete de cada diez personas ocupadas en Oaxaca realizan su actividad económica dentro de la economía informal, lo cual implica que trabajan itinerantemente en unidades económicas sin contabilidad rigurosa. Aunque la finalidad es poder sobrellevar la economía de las familias, los ciudadanos que terminan en empleos informales también caen en la vulnerabilidad de falta de seguro social, prestaciones, aguinaldos y fondos de vivienda.

































