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Basura

 


El martes pasado, fecha en que escribí esta colaboración  por razones editoriales, la ciudad de Oaxaca de Juárez inició una semana caótica.

Bloqueos por la ciudad y toneladas de basura regadas por todos los rumbos de esta capital, hacen virtualmente imposible el desplazamiento de personas y vehículos, y si sumamos el paro de autobuses urbanos por el temor a ser secuestrados, bueno, dan ganas de irse pa’ Mérida.

El Sindicato Tres de Marzo, cuyos integrantes están a cargo del servicio de limpia, son los causantes fundamentales, amén de un  bloqueo por estudiantes de la UABJO.

A pesar de todo, debo admitir que las protestas del Tres de Marzo son legítimas y dignas de atender, pero también opino que la medida  es extrema, sobre todo porque castiga a la ciudadanía inocente, que ya enferma, necesitada de salir a trabajar, incluso montar sus puestos ambulantes, no tiene ninguna culpa de la incapacidad del actual ayuntamiento para resolver ese problema que se inició hace meses, con la falta de pago a la renta de camiones recolectores de basura, que siguió con la falta de gasolina para sus vehículos y culminó con el tiradero de ciudad y la falta de pago de las prestaciones correspondientes a los heroicos trabajadores de limpia.

Ahora bien, desatendidos como han estado en esta crisis, bien pudieran recoger la basura en camiones de volteo y tirarla en otro sitio, sin perjudicar a tantos miles de personas.

Al contar con la comprensión de muchos ciudadanos y el mío propio, deben reconocer que esta situación puede causar epidemias tan voraces o más que el Covid como la Peste e incluso el Cólera. 

NO EXAGERO, YA QUE HE VISTO EN LOS MONTONES DE BASURA PULULANDO ALREDEDOR A DECENAS DE RATAS.

Cuidado.

El tema es tan peligroso, que obliga al Gobierno del Estado a intervenir con urgencia, tanto en forma política como administrativa, e incluso  en forma económica directa, ya que el problema mancha no solo al cuerpo edilicio sino al Gobierno del Estado.

Aplicar recursos del presupuesto estatal, contratar créditos con la garantía de las participaciones federales para dotarlos de camiones, nombrar investigadores en el seno del ayuntamiento para deslindar responsabilidades y en una palabra, no perder el tiempo en medidas parciales, ya que la urgencia nos lacera. 

El Ayuntamiento electo debe intervenir aún antes de su periodo, ya que el panorama que encontrará en enero puede ser casi insoluble o devorar el nuevo presupuesto municipal, al tener que pagar deudas y cumplir compromisos.

A todo lo anterior, debemos sumar el riesgo que estamos corriendo de sufrir enfermedades por infecciones que nos pueden llevar incluso al fallecimiento.

Yo también soy Pueblo.

Por allí nos encontraremos.