Jóvenes: depresión y suicidio | El Imparcial de Oaxaca
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Jóvenes: depresión y suicidio

 


Por Ruth Zavaleta Salgado

A principio de este mes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) en coordinación con la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), impulsaron la campaña #ReachOut (conectarse o acercarse) con el fin de crear conciencia sobre “los síntomas de las afecciones de salud mental, alentar a las personas a buscar ayuda cuando la necesiten y tomar medidas todos los días para mejorar la salud mental”. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, señaló: “La depresión y la ansiedad afectan a un número creciente de personas en todo el mundo, y los jóvenes se encuentran entre los más vulnerables. Tener una conversación con familiares, amigos o un profesional de la salud puede ser clave”.
De acuerdo con datos de las misma OMS: 260 millones de personas en el mundo padecen depresión; la mitad de todas las afecciones de salud mental comienzan a los 14 años, el suicidio es la cuarta causa principal de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años en el mundo; más de 700,000 personas mueren por suicidio cada año, es decir, una persona cada 40 segundos.
Uno de los primeros estudios rigurosos sobre el suicidio lo realizó y publicó Emilio Durkheim en 1897. Fue la primera vez que, mediante un análisis comparativo de datos y estadísticas, se estudió a profundidad este fenómeno social. En ese entonces, el autor definió tres tipos: el egoísta, el altruista y el anómico. En el primer tipo, los hombres y mujeres se quitaban la vida cuando pensaban sólo en sí mismos, cuando no estaban integrados en un grupo social; por el contrario, el suicidio altruista era aquel en donde el individuo se daba muerte de acuerdo con imperativos sociales y no pensaba en reivindicar su derecho a la vida. A este tipo de suicidio el autor lo ejemplificó con los casos de las mujeres en las sociedades arcaicas de la India, donde las viudas decidían morir en la pira en donde ardía el cuerpo de su marido muerto. Sobre los suicidios anómicos, el autor relacionó sus causas con las condiciones de existencia que caracterizan las sociedades modernas, porque provocan en las personas un estado de irritación (por decepción) y de disgusto (porque hay desproporción entre las aspiraciones y las satisfacciones).
En la actualidad, son muchos los estudios que se publican, desde diversas disciplinas, sobre las razones que motivan los suicidios, pero los casos se siguen incrementando en las diferentes regiones del Mundo. Según datos de la propia OMS, en el 2019, el suicidio representó el 1.3% de todas las muertes en todo el mundo, lo que lo convierte en la 17ª. causa principal. Tan sólo en la región de las Américas, entre los años de 2012 y 2019, la tasa de suicidios aumentó en un 28 por ciento.
En el caso de México, el pasado junio, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) presentó un informe en donde señaló que, de marzo del 2020 a marzo del 2021, la ansiedad pasó del 15 al 50% y la depresión aumentó del 3 al 27.6% entre la población mexicana. Las principales causas de ansiedad y depresión se deben a inseguridad financiera, desempleo y miedo al covid-19. Con respecto a los suicidios, con datos del Inegi, podemos ver que entre el 2016 y el 2020, el suicidio se incrementó en un 23.95% (6,370 a 7,896 casos). Los más afectados son los jóvenes de 25 a 29 años de edad. Los estados con mayor número de casos son Yucatán, Aguascalientes y Coahuila.
Ante estas circunstancias, la OCDE recomendó a los gobiernos atender e invertir sobre la salud mental. Sin embargo, hasta este momento, ni el Congreso de la Unión ni el Poder Ejecutivo han hablado sobre este tema, incluso, en los informes del Secretariado Ejecutivo de Seguridad Ciudadana, no existen datos desagregados sobre el número de suicidios que se presentan mes con mes. Cabe mencionar que la UNAM es una de las pocas instituciones que brinda atención de salud mental a su comunidad. Sin embargo, una vez más, estamos ante un problema que duele, pero parece que no escuchamos.