A las y los diputados y presidentes municipales electos | El Imparcial de Oaxaca
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A las y los diputados y presidentes municipales electos

 


El día de hoy concluye el proceso electoral 2020-2021 con la realización de la jornada de votación. Si bien tomará meses para que las y los legisladores, así como las y los concejales, tomen posesión de sus encargos al haber sido ungidos por la voluntad popular, desde hoy ellas y ellos comenzarán a planificar y comprometer acciones que realizarán una vez instalados en el cargo.
Con certeza, serán buscados por empresas, consejeros, asesores, organizaciones de todo tipo, así como por grupos de ciudadanos, que buscarán se signen acuerdos de intención, decálogos o cartas en favor y en contra de X o Y causa. Es el escenario tradicional.
Sin embargo, una vez en el cargo, las y los flamantes servidores públicos se enfrentarán a un marco jurídico que ciñe su competencia y alcance, presupuestos agotados desde el día menos uno, así como presiones tanto del interior como del exterior de sus instituciones. No es lo mismo ser candidata o candidato a servidor o servidora pública en funciones. Por ello, algunos consejos.
Uno: las contrataciones. Un sinfín de personas se formará para ser considerados en los equipos de transición esperando un huequito ya a la hora de designar cargos. No obstante, generalmente la capacidad presupuestaria de los entes y dependencias públicos es muy, muy limitada. Hay gastos fijos, pagos al sector basificado y otras obligaciones pendientes de cobro que realmente limitan los espacios para colocar a los equipos de las y los candidatos electos. No prometan plazas a diestra y siniestra, y en este tenor, mucho menos a las y los amigos. Al principio todo parece color de rosa, pero pronto, las obligaciones de los cargos les exigirán contar con cuadros técnicos competentes.
Dos: el marco jurídico. El párrafo tercero del artículo 2 de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Oaxaca cristaliza de manera clara el principio de legalidad: “El Poder Público y sus Representantes sólo pueden hacer lo que la Ley les autoriza y deben hacer, lo que la Ley les ordena. Los particulares pueden hacer lo que la Ley no les prohíbe y deben hacer, lo que la Ley les ordena.” Las y los candidatos dejarán de ser particulares y se volverán autoridades que únicamente podrán hacer lo que se encuentra expresamente establecido y ante este limitado campo de acción, conviene revisar antes que sí o qué no se puede comprometer.
Tres: presupuesto. En línea con el primer punto, antes de asegurar que se hará tal o cual acción o inversión, resulta fundamental revisar si las arcas públicas tienen condiciones para ello -y me atrevo a decir anticipadamente, dado el contexto económico y la desaparición de fondos federales, seguro que no-. Obligar desde la Ley a Municipios o al gobierno estatal a crear instancias que escapan de sus capacidades presupuestales o asegurar que el Ayuntamiento realizará una u otra acción antes de revisar factibilidad presupuestaria, resulta no solo irresponsable, sino riesgoso. Lo mejor es que a la hora de comprometer, siempre incluyan la frase: “de acuerdo a la disponibilidad presupuestaria, claro”. Este punto se vincula al siempre despreciable asunto de la recaudación de impuestos y política de ingresos, mismo que requerirá otro espacio para su análisis, pero es muy recomendable ir revisando, por ejemplo, el informe desarrollado recientemente por Oxfam México, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, Fundar y el Centro de Análisis e Investigación (https://bit.ly/3vSjTgl).
Cuatro: planeación. La toma de decisiones en el ámbito público -como ya hemos visto hasta el cansancio- puede ser producto de la ocurrencia, teniendo terribles consecuencias para las y los ciudadanos. Además de que la legislación obliga generar diversos instrumentos de planeación, estos resultan recursos fundamentales para la hora de enfrentar los constantes cambios sociales que deberán sortearse en el ejercicio de los cargos. Brindan un mapa de ruta que permite reordenar las metas e, incluso, deslindar responsabilidades. Una herramienta que no hay que desdeñar y en la que hay que empezar a trabajar desde ahora.
Cinco: evidencia. Será abrumador tratar de resolver los problemas públicos de nuestras comunidades. Las limitantes de competencia y presupuesto serán montañas difíciles de sortear si de verdad se quiere ejercer el poder en favor de la gente, sin embargo, muchas veces no se necesita descubrir el hilo negro. Afortunadamente existen ya muchos recursos para encontrar referentes de políticas públicas que funcionan y que de verdad tienen un impacto en la vida de las personas. Coneval es un referente obligado en materia de evaluación y obtención de información que pueda ayudar a guiar y crear políticas públicas con mejores resultados.
Este domingo no es el final, sino el inicio de una larga jornada. Que no los agarren desprevenidos.

@GalateaSwanson