La contingencia sanitaria no frenó a los voceadores quienes, a pesar de las bajas ventas de las publicaciones cotidianas registradas en el último año, se mantuvieron trabajando siete días a la semana.
En medio de la crisis mundial de salud y económica, tanto hombres como mujeres que distribuyen los diarios impresos en la capital oaxaqueña y resistieron la embestida por la pandemia, hoy hacen frente a diversas violaciones hacia la libertad de expresión.
“Nosotros somos el último eslabón de la información, los que afrontamos las notas que los compañeros periodistas investigan; hemos sufrido la quema de caseta, padecido represión pero, por la gracia de Dios, seguimos vigentes” declaró José Luis Martínez Acevedo secretario de organización, prensa y propaganda de la Unión de Voceadores.
El oficio que perdura en la modernidad también enfrenta la inmediatez, según los trabajadores las redes sociales recortan el mercado; sin embargo, a pesar de la innovación el papel trasciende pues para un sector de la población el ejemplar impreso mantiene preferencia debido a la veracidad en la información.

EL SALDO DEL CORONAVIRUS
En entrevista Francisco Celis Vázquez, secretario de la Unión de Voceadores y Expendedores de libros y revistas del Estado de Oaxaca, agregó que el coronavirus cobró la vida de dos trabajadores.
También agregó que existen demandas de justicia por agresiones por las que ya existen denuncias “hay veces que nosotros sentimos que algunos funcionarios no hacen cumplir la palabra empeñada por el gobernador” dijo.
En ese sentido indicó que el gremio reconoce los puntos rojos en los cuales ejercer la profesión pone en riesgo la integridad física.
En Oaxaca no existe un padrón exacto del número de voceadores, la Unión de Voceadores identifica a alrededor de 200 trabajadores que carecen de seguridad laboral y social.








































