Es una obligación del Estado garantizar y proteger los derechos de niños, niñas y adolescentes, pues debido a las actuales condiciones de crisis social, bajo crecimiento económico y desempleo en el país, emergen formas de trabajo infantil que se deben de atender puntualmente.
Tras la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1989 y ratificada por el Senado de la República en 1990, se vuelve una imperiosa necesidad, sostuvo Enrique Larios Díaz.
Doctor en Derecho por la Facultad de Derecho de la UNAM, presidente del Colegio de Profesores de Derecho del Trabajo, aseguró que el problema de la ocupación infantil se debe a que los gobiernos federal y locales han abandonado su función de tutelar los derechos laborales de los menores.
“En el país el trabajo formal está extinto y por ello la mayoría de las oportunidades son irregulares. Incluso las actividades informales orillan a los niños a ser explotados en redes de prostitución, pornografía o como esclavos”, señaló.
Por ello consideró que es necesario generar un amplio debate que articule y coordine esfuerzos teóricos, propuestas prácticas y soluciones efectivas a la problemática de la explotación laboral a que son sujetos.
Planteó la necesidad de impulsar los derechos de todos los niños y de entre ellos, los de los más vulnerables, como los que trabajan, los que no van a la escuela, los huérfanos, los abandonados, las víctimas de los pedófilos, los esclavizados.
Mientras que a nivel nacional Baja California es la entidad que no respeta las indicaciones por parte de la OIT, pues dos de cada 10 personas que trabajan en los campos agrícolas son niños, niñas o adolescentes, Tuxtepec es uno de los municipios donde más adolescentes emigran para emplearse en los campos cañeros.
El maltrato infantil, con lesiones emocionales y físicas, es un problema social que aqueja a la población de todos los países, pues de acuerdo con datos recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 20% de las mujeres y 10% de los hombres manifestó haber sufrido abusos sexuales en la infancia.






































