Los incendios forestales, las plagas, la erosión y la mancha urbana (principalmente de la ciudad de Oaxaca) son los problemas que enfrenta el Parque Nacional Benito Juárez, declarado como tal en 1937 y que abarca una superficie de 2 mil 591 hectáreas.
Estas problemáticas han sido abordadas por las autoridades agrarias, organizaciones de la sociedad civil y organismos gubernamentales, quienes en los últimos meses se han reunido también para conformar el consejo asesor, el cual fue instalado formalmente en los últimos días de enero pasado.
A propósito de la instalación del consejo, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) explicó que los comisariados “compartieron la problemática que se vive en cada uno de sus territorios y delinearon algunas de las acciones para trabajar en el 2026”. Entre los problemas expuestos, estuvieron: “las plagas forestales, la prevención de incendios forestales, la pérdida de la cobertura forestal, la erosión y la restauración, el manejo de microcuencas, la recuperación de cañadas, la vigilancia ambiental, el monitoreo de la biodiversidad, la comunicación entre comunidades y el turismo sustentable”.
PROTECCIÓN, CLAVE
Antes de eso, el 30 de diciembre, durante el aniversario 88 de la declaratoria del parque, las autoridades comunales de los municipios en lo que se encuentra esta área natural protegida coincidieron en que es necesaria su protección por los servicios ambientales que presta y por la importancia para el ecosistema.
El comisariado de San Andrés Huayápam señaló que el parque es parte de la cordillera Norteña de la entidad, una extensión de más de 50 mil hectáreas distribuidas en 10 municipios.
“La cordillera norte significa la vida, no solo para las comunidades que la integramos sino para todo el estado de Oaxaca y sobre todo para la capital donde, afortunada o desafortunadamente, es donde se exprime de la esponja que significa la cordillera norte: por la extracción del agua, por respirar el oxígeno que proviene de nuestras montañas”, dijo Elías Santiago, comisariado de Huayápam, al llamar a un trabajo colectivo entre sociedad civil e instituciones.
Como autoridades agrarias y comunidades, dijo que se ha hecho un trabajo que se ha reforzado con apoyo de dependencias e instituciones federales.
Disminución de recursos, otro problema
Aun cuando a nivel federal aumentó el presupuesto para la Conanp, al pasar de poco más de 1,000 millones (del proyecto de presupuesto) a 1,503 millones, el recurso sigue siendo insuficiente, como han señalado especialistas.
En Oaxaca, el Centro de Derechos Indígenas Flor y Canto también ha señalado que los recursos son insuficientes, pues aunque estos llegan a las comunidades que hacen servicios ambientales, la falta de inversión o gasto limita sus acciones.
“Las áreas naturales protegidas son zonas que nos generan diversos servicios ecosistémicos, pero además son necesarias para la recarga de agua”, explicaba el activista Nadir Hernández, integrante de Flor y Canto, sobre la necesidad de dotar de recursos suficientes para la conservación de las áreas naturales protegidas, al ser dispensables para mitigar los efectos del cambio climático.
El Parque Nacional Benito Juárez es una de las áreas naturales protegidas declaradas como tales por la federación en Oaxaca. Entre estas: el parque Lagunas de Chacahua, Playa Escobilla, Boquerón de Tonalá, Yagul, Parque Nacional Huatulco y la biósfera de Tehuacán-Cuicatlán.





































