Durante la misa de este domingo en la catedral metropolitana, el arzobispo de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, pidió a la feligresía a recordar a quienes ya han fallecido, pero también a tener siempre presente a Dios, a orar y esforzarse para tener la vida eterna.
“Ojalá y usted no olvide a sus difuntos, no nada más les haga un altarcito y les ponga mole y arroz y mezcalito y cervecita, porque eso es lo que veo yo que ponen en sus altares, que lo que le gustaba al que ya se murió y ahí ponen la foto. ¡No nada más haga eso, oiga!¡Ore, ore! Y piense en la vida eterna y piense que usted tiene que llegar a la vida eterna con Dios”, expresó monseñor.
Vázquez también exhortó a mantener la humildad y no creerse personas perfectas, pues el único con esa calidad es Dios. Frente a creyentes y visitantes, también pidió no juzgar a los demás.
En su mensaje, Vázquez recordó que en estos días la ciudad y otros municipios comienza a llenarse de visitantes por las festividades de Fieles Difuntos, por lo que agradeció a quienes ya se encuentran en la capital y han destinado parte de su tiempo para dedicarlo a Dios.
Acompañado de los párrocos Juan Antonio y Sergio, de San Sebastián Tutla y Tlalixtac de Cabrera, el arzobispo confió en que esta sea una semana llena de gozo y alegría.
“No nos espantemos que al final de la semana vamos a tener mucha gente en la ciudad, nosotros les estamos diciendo que vengan, estamos adornando todas las tiendas y calles para que vengan, porque vamos a recordar a nuestros hermanos que peregrinaron por este mundo y que ya se fueron para siempre y somos muy visitados en la fiesta de los santos y de los fieles difuntos, somos muy visitados”, agregó.
En su llamado a disfrutar “todos estos acontecimientos que vivimos en Oaxaca”, monseñor también pidió que sea con humildad y sencillez de corazón.
Humildad y perdón
Durante la reflexión, el arzobispo explicó que muchas de las veces las personas le piden constantemente a Dios por diversos favores o cosas materiales, pero que no siempre piensan en lo que han recibido sin pedir. “Hay que aprender a leer la obra de Dios en nosotros, para que podamos ser agradecidos”, dijo.
De igual manera, convocó a reconocer los pecados cometidos y a esforzarse por conseguir el perdón, pero siempre con una actitud de humildad, de no juzgar ni condenado a las demás personas.







































