Durante la celebración del V Domingo de Cuaresma en la Catedral Metropolitana, el Obispo Auxiliar de Antequera Oaxaca, Monseñor Luis Alfonso Tut Tún, destacó dos reflexiones centrales: la defensa de la vida en el campo de la salud y el llamado a la misericordia en el tiempo de conversión.
Dirigiéndose a los integrantes de la Pastoral de la Salud, médicos, enfermeros y voluntarios, el prelado agradeció su labor inspirada en la fe católica, al tiempo que reconoció los desafíos éticos que enfrentan.
Señaló con firmeza que, en un contexto donde se ponen en riesgo principios fundamentales, como la defensa de la vida desde su concepción hasta su fin natural, es esencial mantener una postura firme basada en los valores cristianos.
“El campo de la salud es uno de los más amenazados en lo que se refiere a las verdades de nuestra fe”, dijo Monseñor Tut Tún, haciendo referencia a prácticas como el aborto y la eutanasia.
Recordó que la vida es un don precioso de Dios, que debe ser custodiado en toda circunstancia, y denunció que el acceso a la salud, en muchos casos, sigue siendo un privilegio y no un derecho universal.
Asimismo, pidió que las estructuras sociales garanticen una atención médica digna y equitativa para todos, lamentando que aún existan prácticas injustas como el favoritismo y la corrupción en el sistema de salud.
En una segunda parte de su mensaje, el obispo reflexionó sobre el Evangelio del día, que narra el encuentro de Jesús con la mujer adúltera. Subrayó la diferencia entre la mirada condenatoria de los fariseos y la actitud misericordiosa de Cristo, quien “no llama a la mujer por su pecado, sino por su dignidad”.
“Jesús escribe con el dedo en la tierra, recordándonos al Dios que escribió la Ley sobre piedra. Ahora escribe una nueva regla: la de la misericordia”, expresó. Enfatizó que la Cuaresma es tiempo de conversión, de volver a Dios, y de experimentar su perdón como un bálsamo que devuelve la dignidad al ser humano.







































