La falta de capacidad y de interés de las delegaciones de la Secretaría de Bienestar para dar solución a los problemas que enfrentan las personas adultas mayores en su incorporación a las pensiones y su respectivo cobro, es una constante.
Hortensia, de 70 años de edad, no ha logrado ser beneficiaria de la pensión de adultos mayores desde 2022, pese a cumplir con todos los trámites y requisitos para acceder a este derecho.
Originaria de Oaxaca de Juárez, la mujer ha solicitado su registro al menos en cuatro ocasiones, sin lograr su ingreso y mucho menos la entrega de alguna tarjeta.
Durante su estancia en Sonora, en 2022, con domicilio en Hermosillo, la mujer acudió a un módulo para tramitar su incorporación al programa de pensiones, pero no recibió llamada ni mensaje de la respectiva delegación.
Cuando acudió nuevamente a las oficinas de la Secretaría de Bienestar en ese estado, el personal dijo desconocer por qué no había salido su tarjeta y recomendó volver a inscribirse a la siguiente convocatoria.
“Volví a inscribirme y en los siguientes meses no recibí nada. Mis hijas me acompañaron a preguntar por qué no había salido mi nombre en el padrón y lo único que me dijeron fue que seguramente hubo alguna falla en el sistema y que regresara al siguiente mes para obtener una respuesta.
Así pasó más de un año y no hubo respuesta a las solicitudes de Hortensia, que en 2024 tuvo que regresar a su ciudad natal, donde actualizó su credencial de elector ante una estancia permanente en el lugar donde nació.
En la primera convocatoria de 2025 en el registro de adultos mayores, decidió acudir al módulo de la Delegación Oaxaca, donde explicó el proceso que ya había realizado en el estado del norte sin éxito alguno.
“Me dijeron que volviera a inscribirme porque no estaba mi nombre ni había salido alguna tarjeta para mí. Pero pasaron los meses y no recibí nada”, explicó la mujer.
Apoyada de sus familiares en Oaxaca, Hortensia continuó con el proceso en la búsqueda de apoyo de la delegación Oaxaca encabezada por Nancy Ortiz, donde solo recibió constantes respuestas de espera y la justificación de que así como su caso, hay miles más.
“Varias veces me buscaron en el sistema y no estaba mi nombre ni se había expedido una tarjeta. Volví a inscribirme en agosto a petición del mismo personal, pero no hubo nada. En diciembre me dijeron que la tarjeta no salió y que me llamarían después”.
La insistencia de Hortensia para obtener una respuesta que justificara por qué no era incorporada al programa de pensión de adultos mayores, siguió en enero de 2026, cuando una de las trabajadoras encontró que efectivamente no estaba en el sistema ni había tarjeta, pero el sistema central de Bienestar ya la tenía en el registro, sin ser beneficiaria.
“Me dijeron que mi caso sería tratado como un caso especial y que en la primera oportunidad se hablaría con Bienestar nacional para demostrar que no he recibido tarjeta y que por más que me inscriba, el resultado será el mismo”.
En sus constantes visitas a la delegación Oaxaca, Hortensia ha constatado más casos de mujeres y hombres adultos mayores que al igual que ella, buscan solución desde hace varios años sin avance ni interés del personal por solucionarlo.








































