En la Capilla de la Virgen de la Candelaria de la Exhacienda de Cinco Señores, cientos de fieles acuden poco antes del mediodía, entre los sonidos de las bandas de música y los cohetones.
Previo a la celebración eucarística presidida por el presbítero, Francisco Silencio Cruz, familias completas llegan a esta Capilla que fue adornada por girasoles y flores de distintos colores, para agradecer a la Virgen y bendecir al Niño Dios.
Mujeres y hombres, jóvenes, niñas y niños esperan pacientes poder ingresar a la Capilla, donde se pide portar en todo momento el uso correcto del cubrebocas, pero no se logra la sana distancia.
El ingreso a la Capilla de decenas de asistentes impide que en ésta puedan ingresar más, ante las medidas que se deben llevar a cabo en medio de una cuarta ola de Covid-19, donde se recomendó a la población evitar las reuniones o festividades.

Con distintas vestimentas, mujeres, personas de la tercera edad y algunas con discapacidad abrazan a sus Niños Dios mientras escuchan las palabras del presbítero, al mismo tiempo que piden por las almas de quienes se adelantaron durante esta emergencia sanitaria.
Entre los asistentes, frente a la fachada verde de la Capilla, se deja escuchar a aquellos que piden a los amigos y familiares acudir para la celebración con los tradicionales tamales y el champurrado o el atole de panela.
“Vayan al rato a la casa y comemos unos tamalitos, mis hermanas y yo los hicimos”, expresa una mujer a otra que acude con sus hijos, mientras otros más se acercan para saludar a quienes apenas reconocen por los cubrebocas.
A unos metros del lugar, mujeres vendedoras de tamales también se hacen presentes para la entrega de pedidos, principalmente de aquellos hechos de mole y rajas. Pese a la pandemia, cientos también salieron a celebrar el Día de la Candelaria, en agradecimiento al Niño Dios por dar luz a la humanidad.






































