El arzobispo de Antequera Oaxaca, monseñor Pedro Vasquez Villalobos celebró la eucaristía dominical sin la presencia de fieles debido a las disposiciones sanitarias por el Covid-19.
A través de internet y radio, celebró por primera ocasión la homilía dominical a puerta cerrada, con un llamado a orar por la pronta recuperación y “cuidarnos unos a otros”.
Tras llamar a redoblar esfuerzos para cuidar nuestra salud y atender las indicaciones de las autoridades sanitarias, aceptó que más de uno sentirá que no le va a pasar nada o qué simplemente es un invento.
Pidió a Dios que la pandemia en nuestro país no cause mucho dolor y nos siga cuidando. “Dios nos guarde en esta semana”.
En diferentes momentos de nuestra vida, dijo que debemos de atender las indicaciones de los médicos para recuperar nuestra salud que hemos perdido.
Ante las disposiciones emitidas, indicó que ha sido difícil a obispos y sacerdotes tomar estas decisiones, porque conocemos a nuestro pueblo que tiene una grande fe, y que para ellos la eucaristía es muy importante y no poder participar con presencia física duele.
“Esto lo hacemos porque tenemos que cuidarnos, sé que más de uno piensa que no le va a pasar nada, a lo mejor piensan hasta el día de hoy que esto es un invento”.
Insistió en que debemos cuidarnos, en que por encima de todo está nuestra salud y si nos piden el sacrificio de estar dentro de nuestra casa, de vivir esa famosa cuarentena, hay que hacerlo.
Sería muy triste que no lo hiciéramos y que el día de mañana nos lamentáramos, como está sucediendo en otras naciones donde por no haberse cuidado en su momento sufren las consecuencias.
“Preferible que se digan tantas cosas a que el día de mañana nos digan que nosotros somos culpables. Ni usted ni yo debemos ser culpables de lo que pase, usted y yo debemos cuidarnos. Debemos hacer un sacrificio todo el tiempo que sea necesario”.
En las celebraciones agendadas en las parroquias donde han solicitado su presencia, cada párroco reprogramará para cuando la pandemia este controlada y nos permita realizar nuestra vida normal.
En la Semana Santa quedan suspendidas todas las celebraciones litúrgicas y actividades de religiosidad popular propias de estos días, los sacerdotes celebrarán en privado el Triduo Pascual.







































