A partir de este lunes 1 de junio de 2026 el Sistema de Transporte Colectivo Metropolitano BinniBus Oaxaca comenzó a aplicar un incremento de dos pesos, el 25%, al pasar el pasaje de 8 a 10 pesos en pago en efectivo, y de 4 a 5 pesos para estudiantes y adultos mayores.
Este primer día del mes comenzó oficialmente el uso de la tarjeta BinniBus en el sistema de transporte urbano, con un esquema de cobro diferenciado que establece una tarifa de 8 pesos para quienes utilicen el plástico y 10 pesos para quienes paguen en efectivo.
La medida marca un cambio en la forma de pago del servicio de transporte público en la zona metropolitana de Oaxaca, bajo el argumento de modernizar el sistema y agilizar el acceso a las unidades.
Sin embargo, los usuarios han manifestado su inconformidad por el aumento en el pasaje, la falta de información con respecto a la adquisición de la tarjeta, la escasa difusión y los lugares donde se recarga o compra la tarjeta para lo cual deben de desembolsar 50 pesos.
En la ciudad de México el costo del plástico de la Tarjeta de Movilidad Integrada (MI) es de 15 pesos, para la cual no se exige documento alguno y es válida para transportarse en Metro, Metrobús, Tren Ligero y Trolebús.
La recarga se realiza de manera sencilla en cualquier estación del Metro, en la ciudad de Oaxaca, solo en algunas terminales del BinniBus.
El nuevo modelo implica un aumento de 25% para quienes no cuenten con la tarjeta, ya que deberán pagar dos pesos más por viaje si continúan utilizando efectivo.
Esta diferencia ha generado reacciones entre usuarios, quienes consideran que la transición al sistema digital puede representar una carga adicional para sectores que aún no han tenido acceso fácil a los módulos de registro o recarga.
MÓDULOS DISPONIBLES PARA ADQUISICIÓN
Además, la empresa estatal encargada del sistema exhortó a la población a adquirir la tarjeta en los módulos habilitados de la zona conurbada, entre ellos: Santa Cruz Xoxocotlán, Parque del Amor y Viguera, lejanos para muchos.
Especialistas en movilidad advierten que este tipo de transiciones requieren acompañamiento suficiente para evitar que usuarios frecuentes, especialmente personas de bajos ingresos o sin acceso digital, enfrenten desventajas en el acceso al transporte.






































