Al señalar que el mundo actual gira en torno a las conexiones digitales y el olvido de Dios, el párroco Alejandro Rodríguez llamó a la feligresía a volver a mirarse, a mirar a los demás y a relacionarse.
Este domingo, durante la misa en la catedral metropolitana de Oaxaca, el párroco habló sobre el significado de la Santísima Trinidad, que engloba a tres personas distintas (padre, hijo y espíritu santo que están unidos por ser la esencia de Dios). Pero también habló de la necesidad de mirar a los demás y descubrir en ellos a Dios.
“¡Cuánta falta nos hace mirarnos a la cara, mirar nuestros rostros, descubrir nuestros ojos y profundizar en esas miradas!”, expresó el responsable de la catedral metropolitana y en ausencia del arzobispo Pedro Vázquez Villalobos, quien sigue convaleciente.
Rodríguez explicó que “el mundo nos está comiendo y caminamos muy a prisa”, pues “ya no nos detenemos ante nada para admirarlo”. Por eso pidió detener el paso para vernos y ver a los demás, para percatarnos que Dios está en la madre buscadora que anhela encontrar a su hija o hijo, en el niño que juega o que está trabajando, muy probablemente siendo explotado, o en el joven que pasa por algún problema de ansiedad o de necesidad de reconocimiento.
“Aprendamos a mirarnos y a mirar los rostros de los demás para descubrir la belleza y la hermosura de tu corazón. Hoy es un buen día para mirar los rostros, para mirarnos cara a cara y dejar esa pequeña Babel donde todos hablamos distinto y diferente, pero no hacemos buenas relaciones… Todos queremos estar conectados, pero pocos relacionados. Y un principio de toda relación es que me mires a la cara, que me mires a los ojos”, expuso el párroco en alusión a este mundo híper conectado por las tecnologías y la internet, pero donde las relaciones personales están siendo afectadas por los teléfonos inteligentes.
“Aquí no hay edad. Pueden tener 9 o 10 años, y estar en el celular, pero hay personas que pueden tener 70, 80, 90, y están igual que el niño: pegados al celular. Esa es una enfermedad que nos da a todos por igual. Todos, en un momento, preferimos estar conectados, aunque no estemos relacionados”, señaló.
También exhortó a vernos a nosotros mismos y reflexionar si es lo que queremos que los demás vean, a observar a los demás que probablemente son el reflejo de nuestro actuar.
“Te has olvidado de ti mismo y cuando te olvidas de tí mismo también nos hemos olvidado de Dios porque nuestro reflejo debería ser que somos imagen y semejanza de Dios”, expresó.





































