Cambió de estrategia, trató de defenderse con la mención del nombre del presidente. “Señor presidente, bienvenido sea a esta tierra del primer presidente indio de México”. La rechifla no cesó.
Fueron los 10 minutos más largos en el gobierno de Alejandro Murat Hinojosa. En la recepción de la primera visita de Andrés Manuel López Obrador como presidente de México a Oaxaca, la inconformidad se volcó evidente.
No había espacio para el discurso del gobernador en la presentación de la cuarta transformación de México en el estado y, sin embargo, Murat optó por una tercera alternativa: alzar la voz, prolongar su discurso y evitar escuchar.
“Sea usted bienvenido a esta tierra del hombre que encabezó la segunda transformación de la vida pública de México”, continuó. Y continuaron también los reclamos en forma de silbidos. Es el riesgo de la arena pública, del cuadrilatero sin cuerdas.
Murat entretenía el tiempo en la mención de los Flores Magón, de José Vasconcelos. Entregó también a Obrador un bastón de mando “no como símbolo de poder, sino como símbolo del anhelo de los pueblos indígenas”. Ninguno de sus actos cesaba el reclamo sonoro.
“No más PRI, no más PRI”, “fuera, fuera” “que ya se calle”, los gritos envolvían el discurso, que se aferraba a la continuidad.
Pidió el gobernador respeto para los pueblos zapoteco, mixteco, hueve, chocholteco, enumeró más etnias. Pronunció incluso una frase difícil, una cita de Aristóteles: “decía Aristóteles que hay que tratar igual a los iguales, pero desigual a los desiguales”. ¿Quiénes son los desiguales? No lo aclaró.
Siguió. “Compartimos con usted esa visión de un México profundamente desigual, es ahí si entendemos por justicia que hay que tratar desigual a los desiguales… la relación entre la Federación y los pueblos originarios ha sido que ha faltado justicia social”. Siguieron seis minutos más.
En su discurso López Obrador trató de salvar el episodio, tampoco lo logró. El gobernador, dijo, es un aliado, “estoy contando con el apoyo del gobernador de Oaxaca”, la mención desató también chiflidos.
Para Obrador el episodio se trató de un acto de pluralidad democrático, “respeto las discrepancias, saben en dónde hay un pensamiento único y siempre hay silencio, en las dictaduras, en las democracias debe haber pluralidad, somos libres”, dijo y fue aplaudido.







































