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Cierra tiradero tras 42 años; incertidumbre de pepenadores

Tienen la esperanza de usar predio adjunto para ampliar el confinamiento; “hay hectáreas disponibles”


Cierra tiradero tras 42 años; incertidumbre de pepenadores | El Imparcial de Oaxaca
Fotos: Adrián Gaytán / La imagen cotidiana en el basurero de Zaachila

A unas horas para el cierre definitivo del tiradero municipal ubicado en la Villa de Zaachila, la incertidumbre agobiaba a la ciudadanía y autoridades, pero también a más de 90 familias que dependen de la recolección de desechos.

Sin perder el ánimo, ni la fortaleza, hombres, mujeres, jóvenes y adultos mayores confían que aún y con la clausura del basurero puedan acceder a un empleo, toda vez que de ello dependen niños y jóvenes.

Y es que según los acuerdos de las colonias unidas aledañas al sitio de disposición final de los desechos a partir de hoy a las 15:00 horas será cuando quede totalmente cerrado el espacio.

Patricia García, presidenta de la Unión de Pepenadores Guie – Niza (Flor de Agua) expone que son cerca de un centenar de personas las que desconocen el futuro que les espera a partir de la próxima semana.

Al ser parte de la tercera generación de recolectores, lamenta que no se hayan llegado a acuerdos para alargar la vida de un sitio que brinda ingresos a familias de hombres y mujeres trabajadores.

Hacemos un llamado al presidente municipal de la Ciudad de Oaxaca Francisco Martínez Neri y al gobernador electo Salomón Jara Cruz para que nos escuchen y atiendan la problemática, porque generará otros problemas sociales y desempleo, lanza.

Para la sociedad los pepenadores somos los últimos, invisibles, el fuchi de la ciudadanía, cuando llevamos más de 40 años de trabajo, generación tras generación hemos salido adelante con trabajo honesto y digno”, expone.

Acompañada de otros compañeros de labores, reconoce la importancia del trabajo que desempeñan al recolectar un volumen muy importante al año, pues sin su labor no habría extendido su operación por cuatro décadas.

García reitera el llamado al diálogo con las autoridades porque se han olvidado de ellos, “también somos personas y tenemos derechos humanos, al trabajo digno y sobre todo que somos el sostén de la familia”.

Dice desconocer si se habilitarán las hectáreas que aún quedan disponibles en el actual tiradero y que podría habilitarse para poder extender la operación del basurero localizado en la Villa de Zaachila.

Tenemos entendido que también hablan de un nuevo espacio y de la llegada de una máquina compactadora, por eso estamos levantando la mano para trabajar y ser tomados en cuenta, no queremos nada regalado, solo trabajo que es lo que sabemos hacer”, subraya.

Con orgullo celebra que la pandemia de Covid 19, la cual costó miles de vidas de oaxaqueños a sus agremiados no los impactó, dado que solo tuvieron dos casos y ninguno de gravedad.

El doctor nos dijo que nuestro sistema es inhume y aguantamos cualquier enfermedad, pese a que aquí al lado está la montaña Covid como le conocemos, pues aquí se vacía lo de hospitales y casas particulares”, revela.

Zopilotes y canes de distintos tamaños y razas son parte del paisaje y del lugar y con quienes comparten el espacio, “no los agredimos porque ellos también buscan el alimento y ahora que esto cierre, al menos los perros quedaran en el abandono”, alerta.

 

Complicado panorama económico

 

Yendi Nallely Real Hernández

 

Yendi Nallely Real Hernández, es madre de una joven estudiante de secundaria, sin embargo con el cierre del tiradero municipal desconoce el futuro laboral que le espera para ella y su hija.

Con cinco años en las labores de recolección de desechos advierte los daños en la economía de un centenar de personas, quienes dependen directamente de lo pueden recoger en el sitio de disposición final.

Poco a poco nos la pasamos, lo que sacamos (200 pesos) es para la comida y los gastos, hay ocasiones en que se deprime uno porque ya nada alcanza, pero con la ayuda de mi familia podemos salir adelante”, anota.

La mujer de unos 40 años de edad solo logró terminar sus estudios de secundaria, de ahí que busque mejores oportunidades para sus hijas, dado que la mayor de 18 años solo cuenta con la primaria y eso le limita el acceder a un mejor empleo.

Ojalá y las autoridades nos escuchen y nos ayuden a encontrar un nuevo empleo, porque no nos podemos quedar sin ingreso, vamos al día y sin eso nos condenarían a una mayor pobreza, dice con rostro de preocupación.

 

Una vida dedicada a la basura

 

Muchos adultos mayores, aún recolectan desechos

 

A sus 77 años de edad Irma Gaytán Ríos todavía participa de las labores de recolección en el lugar al que llegó hace más de 40 años.

En 1982 cuando llegamos todo esto era puro cerro, no había nadie y mire ahora – señala- con el dedo hacia las casas construidas en los alrededores del lugar.

A lo largo de cuatro décadas ha visto como el volumen que recolectan va disminuyendo poco a poco, en parte porque mucho de los materiales de valor se quedan en el camino (centros de acopio).

Nosotros sobrevivimos con 150 o 200 pesos diarios, a mi edad no voy a encontrar empleo y el gobierno del estado o el municipio no nos han querido escuchar y dar una opción por el cierre”, explica.

Con una jornada laboral que comienza a las siete de la mañana, doña Irma obtiene lo justo para comprar tortillas, frijol y algo más para poder comer diariamente, “nunca hemos pedido ni dinero ni despensas, solo queremos trabajar”.

 

Orgulloso Universitario trabaja en el tiradero

 

Una carrera universitaria financiada con la recolección de desechos

 

En unos meses Jesús Vásquez López concluirá su licenciatura en Arquitectura.

Actualmente realiza su servicio social para poder cerrar el ciclo como estudiante, de su familia será el primer profesionista.

Dice estar orgulloso de lo logrado, basándose en el trabajo diario y el apoyo incondicional de su familia, todos también recolectores.

Siempre se puede, las cosas no se logran de la noche a la mañana, en mi caso no estudié dos años para poder ahorrar para la inscripción a la universidad y ahora ya estoy por terminar mis estudios universitarios”, resalta.

Con la voz entrecortada y algunas lágrimas que escurren sobre sus mejillas, se dice orgulloso de lo logrado en la escuela, pues al final el beneficio será para todos sus seres queridos.

El día a día es llegar temprano buscar un espacio para separar los desechos y separar PET, latas, cartón y lo que pueda ser valioso, solo vengo medio día para sacar los pasajes y el almuerzo, comenta.

 

Carros “ordeñados”

 

Margarita Cruz Lozano

 

Margarita Cruz Lozano, 38 años de su vida los ha pasado en el tiradero, pues desde los 10 años de edad comenzó con la recolección de desechos para su venta y aportar a  la economía familiar.

Madre de dos hijas y un varón, les ha inculcado a ver el valor en las cosas que para otros ya es basura.

Admite que poco a poco ha disminuido el volumen de plástico de un solo uso, cartón, latas de aluminio, cables de cobre, se dice orgullosa de lo que hace  de lo que ha logrado trabajando jornadas extenuantes bajo el sol.

Revela que entre de tres personas logran sacar entre 400 y 500 pesos en un buen  día, es decir un promedio de 166 pesos cada integrante de la familia, “ya los carros llegan con basura de desecho, ya sin PET, cartón o latas de aluminio”.

Mientras avanzan los días la incertidumbre se apodera de ella, principalmente porque ya no permitirán el ingreso al sitio de disposición final, ni los camiones recolectores del municipio capitalino llegarán con material.

 

Les comió el tiempo

 

Foto: Luis Cruz / El playón del Atoyac, a tope

 

De acuerdo a los colonos que habitan en las cercanías hoy se cierra de forma definitiva el tiradero municipal ubicado en la Villa de Zaachila, dada la alta contaminación que representa para las personas.

No obstante el ayuntamiento capitalino trabaja a contrareloj en la búsqueda o habilitación de un nuevo espacio para depositar las más de 800 toneladas de basura que diariamente se generan.

En tanto recolectores particulares adheridos al CATEM mantienen su tiradero privado sobre las riberas del Atoyac, en donde pese a la denuncia penal de la Profepa siguen acumulando miles de toneladas en zona federal, sin mayores consecuencias.

 

La incertidumbre de desconocer que va pasar a partir de mañana

 

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