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Arriesgan su vida para salvar la nuestra

El personal médico y de enfermería que trabajan en el sistema de salud pública trabajan todos los días ante un nuevo reto, aun cuando está en riesgo su propia vida


Arriesgan su vida para salvar la nuestra | El Imparcial de Oaxaca

PRIMERA DE DOS PARTES

El personal médico que atiende a pacientes con Covid-19 está frente a un reto complejo, lucha contra una nueva enfermedad de la cual no se sabía nada hasta hace unos meses, además que en los hospitales no existen protocolos precisos para la atención de pacientes, así que asumen decisiones rápidas salvar vidas. 

Los hombres y mujeres con bata blanca se convierten en la única familia y esperanza de alguna persona que contraen este virus que surgió en China a finales del 2019, por eso les hacen un paseillo, festejan con fuertes aplausos cuando su enfermo se levanta de la cama y sale del hospital luego de vencer a este peligroso virus. 

Así se ha visto en videos que circulan en redes sociales, cuando el paciente supera la tortuosa enfermedad que ha causado cientos de miles de fallecimientos a nivel mundial. 

No obstante, frente a todas las dificultades que tienen que sortear en su área de trabajo, también se enfrentan al estigma social y de los mismos compañeros de trabajo que segregan a quienes tratan con personas que padecen esta enfermedad. 

Los médicos y enfermeras que atienden estos casos, usan un pesado uniforme de protección que les está causando afectaciones físicas, además que los googles les afectan la visibilidad, sus protecciones les limitan las destrezas. 

Algunos ya están sufriendo las secuelas de usar un equipo tan pesado, pero necesario para garantizar su salud y la de su entorno. 

Sí reconocen que entran en una situación de estrés, de preocupación, de miedo y también significa un reto y una historia que contarán a sus familiares por haber pasado esta contingencia en el encierro tratando de contener una enfermedad que ponen en riesgo la vida. 

Entre las medidas higiénicas, médicos y enfermeras se bañan más de tres veces al día, se lavan más de 20 veces las manos y en casa, temen acercarse a sus hijos, a sus padres y madres para evitar el contagio. 

En los hospitales donde han atendido casos de coronavirus, incluso, tiene sus espacios habilitados porque no pueden entrar donde la mayoría lo hace; alguien contó que, en un vestidor, sacaron a una enfermera por tratar pacientes con este virus.

Habilitan regaderas, lavamanos, cargan con sus uniformes diariamente sin desfallecer en esta segunda fase de emergencia sanitaria. 

Toda esta carga la trasladan a casa, donde han diseñado alguna estrategia de sanitización antes de entrar a sus hogares. 

“Llega mi hija y se quiere acercar y trato que no lo haga por miedo a contagiarla, por temor a llevar el padecimiento dentro de mi hogar”, contó un médico intensivista. 

Es poco el personal de salud que accede a dar a conocer su experiencia, a contar lo vivido en un cuarto de hospital y de saber el grado de estrés y conflicto al que se enfrentan cuando se hace realidad la llegada de un paciente con Covid-19. 

Están cumpliendo un horario y ven que otros de sus compañeros pidieron descanso por presentar supuestas enfermedades crónicos-degenerativas como diabetes e hipertensión, que antes no manifestaban. 

Aceptan que tienen miedo, pero que también están realizando sus funciones con ética y con amor a la bata blanca desde el Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca. 

Una persona que enfrenta un caso de Covid-19, registra diversos cambios en su sistema no solo el respiratorio, le cuidan el cerebro, hígado, además de que tienen que tener contacto con muestra de secreciones, contaron. 

Se trata de una atención multidisciplinaria, donde la enfermería, el área médica, administrativa, de intendencia y otros, se apoyan para que sea una atención efectiva.

ENFERMERAS, LA FAMILIA DE PACIENTES CON COVID-19

El servicio de enfermería está activo las 24 horas para atención de los pacientes con Covid-19, el personal llega a convertirse en la única familia de quien está intubado, en una etapa crítica, por las restricciones que les confinan al aislamiento. 

“Si despierta (el hombre o mujer) somos a los únicos que va a ver en el cuarto y también a nosotros se puede dirigir. Por eso, con los enfermos que se han dado de alta, mostramos nuestra satisfacción y empeño de compañeros y compañeras”, dijo Claudia Azucena Martínez Villanueva, jefa de enfermería en el área de medicina intensiva. 

El aislamiento ordena que solamente personal autorizado pueda ingresar y eso lo hacen quienes cuentan con las medidas necesarias y suficientes. 

Nos cuenta la jefa de área que, cuando tuvo al primer paciente, habló con el personal, porque su función se trata de dirigir y dar seguridad e ir dando las indicaciones pertinentes para los primeros contactos. 

“El personal requiere a alguien que esté ahí con ellos al frente y darles garantía para enfrentar la zozobra y el temor ante esta pandemia”, dijo. 

Aunque tiene personal joven a su cargo nadie se ha negado a dar su servicio y atender a personas con este virus. 

“Se observa que existe miedo, pero también la sensación de querer vivir la experiencia frente a esta situación. Después van a contar el cómo sobrevivieron y ayudaron”, comentó. 

En su área de trabajo, la jefa se asegura de contar con las medidas de seguridad y protección para el personal de enfermería quienes sobre la marcha han ido adecuando y perfeccionando algunas cosas. 

“Ya con un paciente real, se presenta otro tipo de cuestiones y surge como el analizar zonas y ver por donde pasarán al paciente, donde transitará el personal, el aseo, la sanitización”.  

Dentro del área de terapia intensiva, los turnos del personal de enfermería son continuos, no pueden estar saliendo a cada rato y están permanentemente vigilando a sus enfermos.

Se trata de checar signos vitales cada hora, monitorear al paciente para detectar cualquier cambio, suministrar el medicamento, atender las indicaciones de los médicos.

Son las enfermeras quienes se dan cuenta de cualquier evolución, tanto mejorías como situaciones que comprometen la vida de los pacientes.  

NUEVOS RETOS, NUEVAS TÉCNICAS

Néstor Cruz Ruiz es médico intensivistas asegura que el virus existe, es mortal y si el paciente pierde la vida, lo hace solo y sin despedirse de sus familiares. 

Frente a este padecimiento, que inició con los contagios a nivel mundial el año pasado, han diseñado algunas estrategias, sin dejar a un lado los protocolos y las lecturas actualizadas sobre la pandemia. 

El especialista da atención a pacientes graves, intubados y conectados a un ventilador artificial, completamente aislados de sus familiares. 

“Hay protocolos y mucha literatura al respecto, pero se ha trabajado conforme a la situación de los pacientes, ya se han encontrado pautas no escritas que se deben de improvisar”, añadió. 

El galeno dijo que un asunto al que se han enfrentado es a desconectar a una paciente de un ventilador, ya que este tipo de pacientes cuando las desconectan al aparato tiende a generar aerosoles, y es una situación no escrita en cuanto a la manera de retirar el apoyo mecánico ventilatorio al tubo andotraqueano.

Es donde se adecuan conforme la situación del paciente, porque la manipulación es diferente a la de otra persona con una enfermedad distinta. 

Al tratarse de una enfermedad nueva, se enfrentan a la modificación de tratamientos, ya que todos los días sale una sugerencia distinta. 

Cuando el doctor ingresa al cuarto de terapia intensiva debe usar el equipo de protección compuesto por una bata impermeable, goggles, cubrebocas N95, gorro, botas, prácticamente se cubre todo y queda aislado del exterior. 

Así es como entra a atender a un paciente de Covid-19, tendido en la cama, sedado, y conectado a un respirador artificial. 

“Los pacientes en terapia tienen complicado el proceso neumónico, es decir, cuando el pulmón no tiene la capacidad de hacer su función y es sustituida o apoyada por un aparato. Se tiene que dormir al enfermo, sin dolor y con un ventilador que hace la función del órgano para que se recupere la persona”, señaló. 

Considera que el inicio temprano de un tratamiento es una de las claves y hacer todo el proceso para la recuperación. 

Al médico lo apoya su familia, aunque existe la duda y el morbo de si es real. 

“Toda la parte médica creo que nos satisface salvar una vida, el cambiar una realidad”, comentó el especialista con más de 15 años de experiencia. 

NO SOMOS LOS ENEMIGOS

En medio de las agresiones callejeras a los trabajadores de salud debido a la errónea creencia de que son quienes pueden transmitir y propagar el coronavirus, el médico internista, Orlando Oliver García sale al paso para explicar que el temor a estar cerca de quien viste una bata blanca es infundado y no tiene justificante que en la calle agredan a enfermeras, les echen agua caliente o alguna otra violencia física. 

Es más, comentó que ellos son quienes menos pueden contagiar porque conocen las medidas preventivas, se lavan la mano constantemente y siguen un protocolo en el momento de salir de un espacio médico. 

Este personal está consciente del riesgo que enfrentan al atender estos casos, pero sobresale su vocación, ética, su responsabilidad frente a sus pacientes. 

Oliver García reflexiona sobre la falta de hospitales para atender, en caso de que llegara la afectación masiva de casos graves. 

“No es yendo contra nosotros como evitaremos los contagios, debemos de mantener la sana distancia, el quédate en casa y el contribuir porque no avancen casos de este mal en Oaxaca por la poca infraestructura que hay”. 

A eso, mencionó la falta de especialistas, ya que, apenas llegan a ser unos 30 internistas en todo el estado, con poca capacidad para estar atendiendo a los pacientes graves en caso de una contingencia mayor. 

Este personal que fue consultado sobre su experiencia coincide en estar en medio de un contexto complicado, y aunque, en su centro de trabajo cuentan con los insumos suficientes y apoyo de sus directivos, no dejan de vaticinar un escenario caótico si no se asumen las medidas dictadas por la autoridad sanitaria.  


 

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