Una noche de celebración religiosa terminó en tragedia en la comunidad de Santa María Canchesdá, en el municipio de Temascalcingo, Estado de México, donde una explosión de pirotecnia dejó al menos nueve personas muertas y más de 50 lesionadas.
El accidente ocurrió durante la noche del sábado 5 de septiembre, en medio de los festejos dedicados a la Señora de la Luz. Lo que debía ser una jornada de convivencia para los habitantes de la comunidad terminó con una emergencia que movilizó a cuerpos de rescate, policías y autoridades de distintos municipios.
Los primeros reportes señalan que los fuegos artificiales habrían provocado la explosión de un tanque de gas. La detonación generó una fuerte onda expansiva que alcanzó un edificio aledaño a la iglesia de Santa María Canchesdá y provocó el derrumbe de parte de la construcción.
Varias personas quedaron atrapadas bajo los escombros, por lo que los habitantes solicitaron ayuda a municipios vecinos para reforzar las labores de rescate.
UNA EXPLOSIÓN INTERRUMPIÓ LOS FESTEJOS
La emergencia se registró mientras se desarrollaban los festejos religiosos de la Señora de la Luz.
La explosión provocó daños en una construcción cercana al templo y generó una situación de emergencia en la que varias personas resultaron heridas y otras quedaron atrapadas entre los restos del inmueble.
Los pobladores fueron los primeros en solicitar auxilio y comenzaron a movilizarse para ayudar a las personas afectadas.
Ante la magnitud del accidente, municipios de la región enviaron paramédicos y bomberos para apoyar en las labores de rescate.
NUEVE PERSONAS MURIERON
El saldo preliminar de la tragedia es de al menos nueve personas fallecidas.
Entre los primeros fallecidos identificados se encuentran Vanesa “N”, de 40 años; Antonio “N”, de 43 años; y Marcelina “N”, de 53 años.
También murieron dos menores de edad: Mario “N”, de 12 años, y Karen “N”, una niña de apenas tres años.
La presencia de menores entre las víctimas mortales aumenta la gravedad de una tragedia ocurrida durante una celebración comunitaria.
Las autoridades mantienen las labores de identificación de las personas fallecidas y el desarrollo de las diligencias correspondientes.
MÁS DE 50 PERSONAS RESULTARON LESIONADAS
Además de las víctimas mortales, más de 50 personas resultaron heridas tras la explosión y el derrumbe.
Ante la emergencia, algunos de los lesionados fueron trasladados por sus propios medios al Hospital General de Atlacomulco.
Entre las personas internadas en este hospital se encuentran:
- Dante Domínguez Sánchez, de 8 años.
- Ximena Guadalupe González, de 12 años.
- Saúl Sánchez Romero, de 52 años.
- Modesto Juan Hernández García, de 66 años.
- José Hernández González, de 36 años.
- José Cruz Martínez, de 52 años.
- José de Jesús Betancourt Hernández, de 17 años.
- Lesli Rodríguez Legorreta, de 7 años.
- Edwin Martínez Rodríguez, de 16 años.
- Teresa de Jesús Sanabria Alvarado, de 27 años.
- Josua Tadeo Mejía Sanabria, de 5 años.
- Nahomi Guadalupe Mejía Sanabria, de un año y siete meses.
La lista incluye a menores de edad, adolescentes, adultos y una niña de apenas un año y siete meses.
El número de lesionados corresponde al reporte inicial y puede actualizarse conforme las autoridades y los servicios médicos proporcionen nueva información.
PIDIERON AUXILIO A MUNICIPIOS VECINOS
La magnitud de la emergencia llevó a los habitantes de Santa María Canchesdá a pedir ayuda a municipios cercanos.
La respuesta fue inmediata y distintas corporaciones enviaron personal para reforzar las tareas de rescate.
Paramédicos y bomberos se trasladaron hasta la comunidad para colaborar en la atención de las víctimas y en la búsqueda de personas que pudieran permanecer atrapadas bajo los escombros.
También acudieron elementos de la Comisión Nacional de Emergencias, el Servicio de Urgencias del Estado de México y Cruz Roja.
La intervención de las distintas corporaciones permitió ampliar la capacidad de respuesta ante el elevado número de personas afectadas.
PROTECCIÓN CIVIL COORDINÓ LAS LABORES DE EMERGENCIA
La Coordinación de Protección Civil del Estado de México informó sobre el despliegue realizado en Santa María Canchesdá.
La dependencia señaló que en el sitio se brindaba atención a las personas lesionadas y que los trabajos se realizaban de manera conjunta con Unidades Municipales de Protección Civil y Bomberos de la región, el Servicio de Urgencias del Estado de México, la Comisión Nacional de Emergencias y Policía Estatal.
El operativo tuvo como objetivo atender a los heridos y apoyar las labores de rescate.
La presencia de diferentes cuerpos de emergencia fue necesaria debido al número de personas afectadas y al riesgo generado por el colapso de la construcción.
PERSONAS QUEDARON ATRAPADAS BAJO LOS ESCOMBROS
El derrumbe de la construcción convirtió la emergencia en una operación de rescate.
La fuerza de la explosión provocó que parte del inmueble aledaño a la iglesia se viniera abajo, dejando personas atrapadas entre los restos.
Los equipos de emergencia tuvieron que ingresar al área afectada para buscar a posibles sobrevivientes.
Los trabajos se realizaron mientras se mantenía bajo control el perímetro para evitar que otras personas ingresaran a la zona de peligro.
La prioridad fue localizar a las personas atrapadas, brindar atención a los lesionados y retirar los escombros de manera segura.
POLICÍA, GUARDIA NACIONAL Y DEFENSA RESGUARDAN EL LUGAR
Una vez atendida la emergencia inicial, el sitio quedó bajo resguardo de diferentes corporaciones.
Elementos de la Policía Estatal y Municipal participaron en el operativo, junto con integrantes de la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional.
El objetivo fue mantener segura la zona y permitir que los cuerpos de emergencia y las autoridades ministeriales realizaran sus respectivas labores.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México también acudió al lugar para realizar las diligencias y el levantamiento de los cuerpos.
El resguardo de la zona permitirá preservar los indicios necesarios para determinar las circunstancias en las que ocurrió la explosión.
LA PIROTECNIA, EN EL CENTRO DE LA INVESTIGACIÓN
Los primeros reportes relacionan la explosión con el uso de pirotecnia durante los festejos.
Según esta versión inicial, los fuegos artificiales habrían provocado la explosión de un tanque de gas, cuya detonación generó la onda expansiva que ocasionó el derrumbe.
No obstante, esta hipótesis todavía debe ser confirmada por las autoridades mediante los peritajes correspondientes.
La investigación deberá determinar qué tipo de material pirotécnico fue utilizado, cómo estaba almacenado o manipulado y qué ocurrió exactamente antes de la explosión.
También será necesario establecer las condiciones en las que se encontraba el tanque de gas y su cercanía con el lugar donde se desarrollaban los festejos.
UNA TRAGEDIA QUE ABRE PREGUNTAS SOBRE LA SEGURIDAD
El accidente vuelve a poner bajo la lupa las condiciones de seguridad en las celebraciones donde se utiliza pirotecnia.
Los fuegos artificiales forman parte de numerosas fiestas religiosas y tradicionales en comunidades del Estado de México. Sin embargo, su utilización implica riesgos que aumentan cuando existe una concentración importante de personas y cuando los materiales inflamables se encuentran cerca de zonas habitadas o de reunión.
En Santa María Canchesdá, una explosión que presuntamente comenzó con pirotecnia terminó involucrando un tanque de gas y provocó el colapso de una construcción.
La pregunta central será determinar si existían medidas de prevención suficientes para reducir el riesgo.
¿HABÍA MEDIDAS PARA EVITAR LA TRAGEDIA?
La investigación tendrá que establecer si la celebración contaba con las medidas de seguridad necesarias y si existía supervisión sobre el manejo de la pirotecnia.
También deberá esclarecerse quién era responsable de manipular los fuegos artificiales, dónde se encontraban almacenados y si el tanque de gas estaba colocado en condiciones adecuadas.
No corresponde adelantar responsabilidades antes de que concluyan los peritajes. Sin embargo, el número de víctimas obliga a revisar las condiciones bajo las cuales se desarrollaba el evento.
La muerte de nueve personas y las lesiones sufridas por más de 50 habitantes muestran las consecuencias que puede tener una falla en la prevención.
FISCALÍA DEBERÁ DETERMINAR QUÉ OCURRIÓ
La presencia de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México permitirá realizar las investigaciones necesarias para reconstruir los hechos.
Los peritajes deberán determinar el punto de origen de la explosión, la causa del incendio o detonación, las condiciones del inmueble y la posible relación entre la pirotecnia y el tanque de gas.
También deberá establecerse si hubo alguna omisión o incumplimiento de las medidas de seguridad.
Los resultados de estas investigaciones serán fundamentales para determinar si existen responsabilidades y, en su caso, quiénes tendrían que responder por ellas.
UNA COMUNIDAD ENLUTADA
Santa María Canchesdá, perteneciente al municipio de Temascalcingo, quedó marcada por una tragedia ocurrida durante una de sus celebraciones religiosas.
Lo que comenzó como una fiesta en honor a la Señora de la Luz terminó con nueve personas fallecidas y más de 50 lesionadas.
Entre las víctimas hay niños, adolescentes y adultos. Algunas familias enfrentan la pérdida de sus seres queridos, mientras otras permanecen pendientes de la evolución médica de sus familiares hospitalizados.
La emergencia también dejó al descubierto los riesgos que pueden existir detrás de una tradición cuando no se cuenta con las condiciones adecuadas para proteger a quienes participan.
TEMASCALCINGO, CERCA DE QUERÉTARO Y MICHOACÁN
Temascalcingo se localiza en el extremo noroeste del Estado de México, cerca de los límites con Querétaro y Michoacán.
La ubicación de la comunidad hizo necesaria la participación de municipios vecinos para reforzar la respuesta ante la emergencia.
Los cuerpos de rescate trabajaron de manera coordinada mientras policías y elementos federales mantenían el resguardo de la zona.
Las labores continuaron después de la explosión para atender a los lesionados, localizar a personas atrapadas y realizar las diligencias relacionadas con las víctimas mortales.
EL SALDO DE UNA NOCHE QUE TERMINÓ EN TRAGEDIA
La cifra preliminar de nueve personas fallecidas y más de 50 lesionadas resume la dimensión del accidente, pero detrás de esos números se encuentran familias afectadas y una comunidad que enfrenta las consecuencias de una explosión ocurrida durante una celebración religiosa.
La investigación tendrá ahora la responsabilidad de esclarecer qué ocurrió y por qué una actividad festiva terminó en una emergencia de esta magnitud.
Más allá de determinar responsabilidades, el caso plantea la necesidad de revisar las condiciones de seguridad con las que se realizan celebraciones que involucran pirotecnia.
La tradición puede permanecer, pero la seguridad no debería quedar en segundo plano.











































