Con un ambiente cargado de dolor, música y acompañamiento solidario, este jueves 2 de abril fue sepultado en Hermosillo, Sonora, Marco Antonio Sauceda Rocha, hijo de la activista Cecilia Patricia Flores, fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora.
El sepelio marcó el cierre de una búsqueda de siete años que simboliza, a la vez, el drama persistente de miles de familias en México. La confirmación de identidad de los restos, hallados el pasado 24 de marzo durante un cateo, permitió a la familia iniciar un proceso de despedida que comenzó días antes en Bahía de Kino.
UNA DESPEDIDA ENTRE RESISTENCIA Y DOLOR
La velación, realizada en el domicilio de la familia desde el 31 de marzo, se extendió hasta este jueves santo. En ese espacio, convertido en punto de encuentro colectivo, diversas agrupaciones de búsqueda se dieron cita para acompañar a Cecilia Flores.
Entre ellas destacaron Madres Buscadoras de Jalisco y la Fundación Todos Somos Erick. Cuyos integrantes viajaron desde distintos puntos del país. Su presencia no solo representó solidaridad, sino también un recordatorio de la dimensión nacional del problema.
Durante la ceremonia, activistas señalaron que el acompañamiento implicó incluso redirigir recursos destinados a labores de búsqueda. Lo que evidencia tanto la precariedad como el compromiso de estos colectivos.
LA LUCHA QUE TRASCIENDE LO PERSONAL
El caso de Marco Antonio no es aislado. La propia red de colectivos insistió en que la historia refleja un fenómeno estructural: el rezago en la identificación de cuerpos y la falta de denuncias por miedo o desconfianza institucional.
Activistas advirtieron que las fosas comunes continúan saturadas y que existen miles de personas sin identificar. En ese contexto, hicieron un llamado a las familias a acercarse a cualquier instancia disponible —colectivos, comisiones de búsqueda o fiscalías— para iniciar procesos de localización.
La trayectoria de Cecilia Flores fue señalada como ejemplo de persistencia, pero también como evidencia de una carga que, en muchos casos, recae en las propias víctimas ante la insuficiencia del Estado.
“PROMESA CUMPLIDA”: EL ÚLTIMO ADIÓS
En el Panteón Municipal Norte de Hermosillo, el momento final estuvo marcado por palabras de despedida y un minuto de silencio solicitado por la familia. Antes de que la tumba fuera sellada, Milagros Valenzuela Flores, hermana de Marco Antonio, expresó que, tras años de incertidumbre, su hermano finalmente tenía identidad y un lugar digno donde descansar.
El mensaje sintetizó el significado del momento: el cierre de una búsqueda que no repara la pérdida, pero que otorga certeza. También reafirmó el compromiso de continuar la búsqueda de quienes aún no han sido encontrados.










































