Andrés Filomeno Mendoza Celis, conocido como el “Caníbal de Atizapán”, murió a los 78 años en su celda del penal de Tenango del Valle, Estado de México, de acuerdo con la información proporcionada sobre su fallecimiento. El hombre, condenado por feminicidios y otros delitos graves, presentaba diversos problemas de salud, entre ellos complicaciones respiratorias crónicas y diabetes tipo 2.
Su nombre quedó ligado a uno de los casos criminales más estremecedores del país. Esto, luego de que las autoridades descubrieran miles de restos óseos y objetos personales en su vivienda de Atizapán de Zaragoza, donde se investigaron múltiples desapariciones y asesinatos de mujeres.
Al momento de su muerte, Mendoza Celis acumulaba ocho sentencias condenatorias por feminicidio y delitos relacionados con homicidio y desaparición de personas. Entre las penas impuestas se encontraban una sentencia vitalicia, otra de 92 años de prisión y seis condenas de 55 años.
Su fallecimiento pone fin a su encarcelamiento, pero deja vigente la dimensión de un caso que durante años evidenció la gravedad de la violencia contra las mujeres, Así como las dificultades para identificar a todas las posibles víctimas.
EL FEMINICIDIO QUE LLEVÓ A SU CAPTURA
La detención de Andrés Filomeno ocurrió el 15 de mayo de 2021, después del asesinato de Reyna González Amador en Atizapán de Zaragoza.
El caso salió a la luz cuando el esposo de la víctima, quien era policía en activo, acudió al domicilio y encontró indicios que llevaron al descubrimiento del crimen. Posteriormente, con apoyo policial, localizaron el cuerpo de la mujer en un espacio oculto de la vivienda.
La investigación condujo a los agentes hasta el sótano y otras áreas del inmueble. Donde encontraron restos humanos y objetos que abrieron nuevas líneas de investigación sobre posibles víctimas.
El hallazgo transformó un caso de feminicidio en una investigación de mayor alcance, debido a la cantidad de indicios encontrados y a la posibilidad de que el acusado hubiera cometido crímenes durante varios años.
MILES DE RESTOS ÓSEOS Y OBJETOS DE SUS POSIBLES VÍCTIMAS
Durante los trabajos periciales, las autoridades localizaron miles de fragmentos óseos humanos en la vivienda. Los reportes difundidos sobre el caso mencionaron entre 4 mil 300 y 4 mil 900 restos. Aunque esa cantidad no equivale necesariamente al mismo número de víctimas.
También se encontraron identificaciones oficiales, libretas con nombres, fotografías, bolsos, zapatos y grabaciones en distintos formatos audiovisuales. Estos elementos fueron analizados como parte de las investigaciones para reconstruir los hechos y establecer la identidad de las personas que pudieron haber sido asesinadas.
Uno de los principales desafíos fue determinar a cuántas mujeres pertenecían los restos. El deterioro de algunos fragmentos dificultó las labores de identificación genética, por lo que no todas las posibles víctimas pudieron ser reconocidas.
Las autoridades investigaron la posibilidad de que Mendoza hubiera cometido alrededor de 19 asesinatos, aunque otras líneas de investigación y anotaciones encontradas en el inmueble llevaron a considerar que el número de víctimas podría ser mayor.
LAS LIBRETAS QUE ABRIERON NUEVAS LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN
Entre los objetos asegurados destacaron las libretas en las que aparecían nombres y anotaciones que los investigadores consideraron relevantes para reconstruir la actividad delictiva atribuida a Mendoza Celis.
De acuerdo con información difundida por autoridades mexiquenses, algunos registros apuntaban a posibles víctimas de distintas épocas. Sin embargo, la presencia de un nombre en esos documentos no bastaba, por sí sola, para confirmar que una persona hubiera sido asesinada por el acusado.
Entre los casos mencionados durante las investigaciones figuraron mujeres que trabajaban en bares y establecimientos de entretenimiento, así como personas que habrían conocido al hombre en circunstancias diferentes.
Las autoridades también exploraron la posibilidad de que algunas mujeres hubieran sido atacadas después de rechazar propuestas sentimentales. Estos antecedentes formaron parte de las líneas de investigación para esclarecer los posibles motivos y la forma en que se habrían cometido los crímenes.
La identificación de las víctimas fue una de las tareas más complejas del caso, debido al tiempo transcurrido, la falta de información en algunos expedientes y las condiciones en que se encontraron los restos.
OCHO SENTENCIAS Y UNA PENA VITALICIA
La dimensión judicial del caso quedó reflejada en las condenas que recibió Andrés Filomeno Mendoza.
De acuerdo con los datos proporcionados, entre marzo de 2022 y febrero de 2024 se dictaron ocho sentencias en su contra. Estas incluían una pena vitalicia, una condena de 92 años de prisión y seis sentencias adicionales de 55 años.
Las resoluciones correspondieron a feminicidios y otros delitos vinculados con la privación de la vida y la desaparición de personas.
Aunque las sentencias acreditaron su responsabilidad penal en los casos juzgados, la cantidad total de víctimas potenciales continuó siendo un tema central de las investigaciones. Pues no todos los restos encontrados pudieron asociarse de manera concluyente con una identidad.
“CANÍBAL, INDIGNACIÓN TOTAL”: EL DOCUMENTAL QUE RETRATÓ EL CASO
La repercusión del caso llegó también al terreno audiovisual. En junio de 2022 se estrenó la miniserie documental Caníbal, indignación total, impulsada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) con el propósito de visibilizar la violencia feminicida y generar conciencia sobre las fallas que pueden dificultar la búsqueda de mujeres desaparecidas.
La producción abordó el caso de Mendoza Celis y las circunstancias que rodearon el descubrimiento de los restos en su vivienda. También puso sobre la mesa la necesidad de fortalecer las investigaciones, mejorar los mecanismos de identificación y evitar que las denuncias de desaparición queden sin respuesta.
El caso provocó indignación por la cantidad de indicios encontrados y por la posibilidad de que varias desapariciones no hubieran sido relacionadas durante años.
Más allá del perfil criminal del acusado, la investigación dejó una pregunta dolorosa: cuántas mujeres pudieron haber desaparecido sin que sus familias conocieran su destino.
UN CASO QUE DEJA PENDIENTE LA IDENTIFICACIÓN DE TODAS LAS VÍCTIMAS
La muerte del “Caníbal de Atizapán” cierra la vida de uno de los criminales más notorios de los últimos años en México, pero no elimina la importancia de esclarecer los casos relacionados con los restos encontrados en su domicilio.
La identificación de las posibles víctimas y la reconstrucción de sus historias siguen siendo aspectos fundamentales para dimensionar el alcance de los crímenes y ofrecer respuestas a sus familias.
El caso también recuerda la urgencia de atender las desapariciones, investigar cada denuncia y garantizar que la violencia contra las mujeres no quede impune por falta de seguimiento o de recursos periciales.











































