La tradición textil del Istmo de Tehuantepec llegó este 15 de septiembre al balcón central de Palacio Nacional, durante el segundo Grito de Independencia encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Para la ceremonia, la mandataria utilizó una chaqueta negra decorada con flores multicolor, pieza elaborada por integrantes del Taller Biulú, colectivo originario de Juchitán, Oaxaca.
El diseño destacó por sus bordados en tonos rojo, rosa, morado, azul y verde, mientras que la falda permaneció en negro y sin adornos.
UNA PRENDA CON RAÍCES ZAPOTECAS
El Taller Biulú fue creado en 2017 por el poeta juchiteco Elvis Guerra y reúne a artesanas y personas muxe zapotecas dedicadas a preservar y trabajar la indumentaria tradicional del Istmo.
El colectivo surgió después del sismo de magnitud 8.2 registrado ese año, como una iniciativa para fortalecer la elaboración y permanencia de prendas vinculadas con la identidad cultural de la región.
La confección de estos textiles requiere jornadas prolongadas de trabajo y conocimientos transmitidos entre generaciones. Los huipiles, enaguas y demás piezas tradicionales forman parte de momentos fundamentales de la vida comunitaria zapoteca.
OAXACA, PRESENTE EN UNA CEREMONIA NACIONAL
La elección de una pieza elaborada en Juchitán coloca nuevamente a la artesanía oaxaqueña en uno de los actos protocolarios más visibles del país.
No se trata únicamente de un elemento ornamental. El bordado istmeño representa una tradición cultural que sobrevive gracias al trabajo de artesanas y comunidades que mantienen técnicas textiles frente a los procesos de comercialización y transformación de la vestimenta tradicional.
El propio Elvis Guerra confirmó la participación del taller en la elaboración de la prenda presidencial y agradeció públicamente a Sheinbaum por elegir el trabajo de las bordadoras juchitecas.
EL SEGUNDO GRITO Y LA INDUMENTARIA PRESIDENCIAL
Durante la ceremonia, Sheinbaum portó además la banda presidencial y encabezó la tradicional arenga desde el balcón ante la multitud reunida en el Zócalo de la Ciudad de México.
A diferencia de su primer Grito, realizado en 2025 y acompañado por una indumentaria predominantemente morada con trabajo artesanal de Tlaxcala, este año la protagonista fue una pieza con bordado floral procedente del Istmo de Tehuantepec.
Así, una parte de la identidad textil de Oaxaca quedó incorporada al escenario de una de las ceremonias cívicas más importantes de México.











































