La bancada de Morena en el Senado ha decidido, por ahora, otorgar el “beneficio de la duda” a Adán Augusto López, coordinador parlamentario del partido y presidente de la Junta de Coordinación Política, tras el escándalo que involucra a su exsecretario de Seguridad en Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, quien ha sido señalado por presuntos nexos con el crimen organizado.
Bermúdez, detenido recientemente y extraditado desde Paraguay, será ingresado al penal del Altiplano, donde enfrentará cargos por sus supuestos vínculos con el grupo criminal ‘La Barredora’, además de señalamientos de haber recibido dinero del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), según reportes provenientes del gobierno de Estados Unidos.
RESPALDO A PRUEBA: “CREEMOS EN SU PALABRA”
Pese a la gravedad de las acusaciones, la senadora de Morena, Guadalupe Chavira de la Rosa, afirmó que su grupo mantiene la confianza en López Hernández:
“Él dice y está seguro que no va a ser investigado, que no tiene ningún vínculo… creemos en su palabra”, aseguró.
La postura, sin embargo, ha sido interpretada por analistas como un respaldo condicionado, pues Morena también ha dejado abierta la posibilidad de que la Comisión de Honestidad y Justicia del partido investigue el asunto si se presentan más elementos.
“NO HUBO CARTILLA LEÍDA”: LA NEGACIÓN DE LÓPEZ HERNÁNDEZ
En conferencia, Adán Augusto negó haber sido reprendido o cuestionado por sus compañeros de bancada:
“No, no, no me leyeron la cartilla. Fue una reunión larga, pero muy concurrida”.
También rechazó versiones sobre una supuesta rebelión interna:
“El grupo parlamentario de Morena trabaja muy unido… puede haber diferencias, pero eso no es malo”, matizó.
Sin embargo, su tono defensivo y el contexto de la reunión reflejan tensiones no resueltas.
CAMBIOS INTERNOS Y VOTO SECRETO: ¿NUEVA ETAPA EN MORENA?
Durante la misma sesión, el grupo parlamentario de Morena estrenó el voto libre y secreto para tomar decisiones internas. Chavira de la Rosa, quien propuso este mecanismo, señaló que se trata de una forma de “despresurizar” a la bancada y democratizar su funcionamiento:
“Estamos estrenando el voto libre y secreto en urnas. Ahora el grupo parlamentario participa, vota, define, decide…”.
Este paso fue interpretado como un intento por reorganizar el poder interno y disminuir el control vertical que Adán Augusto habría ejercido en el pasado.
¿UNA CRISIS SUPERADA O APENAS EN MARCHA?
Cuando se le preguntó a la senadora si el grupo parlamentario había manifestado su inconformidad hacia el liderazgo de López Hernández, Chavira fue tajante:
“Sí, es parte de esta crisis. Ya la logramos salvar, vamos a darle rumbo. Las crisis son oportunidad para replantearte las formas de trabajo”.
Sobre si se le “leyó la cartilla” a Adán Augusto, la legisladora respondió entre risas: “Más o menos”.
UNA SOMBRA INELUDIBLE
Aunque Morena ha cerrado filas momentáneamente, el vínculo político entre Adán Augusto y Hernán Bermúdez es imposible de ignorar. El exsecretario de Seguridad fue nombrado por él, trabajó bajo su mando y ahora es acusado de liderar un grupo criminal y de tener nexos con uno de los cárteles más poderosos del país.
La línea entre la lealtad política y la rendición de cuentas se pone a prueba en Morena. El partido se juega no solo su unidad interna, sino su credibilidad frente a un electorado cada vez más exigente.
¿Será suficiente el “beneficio de la duda” para Adán Augusto López o se avecina una tormenta en el Senado? La respuesta podría estar más cerca de lo que el partido está dispuesto a admitir.










































