El recuerdo de la masacre se hace añejo. La inmensa mayoría de quienes hoy marcharán en la ciudad de Oaxaca, en diversas capitales del país y en la ciudad de México ni siquiera habían nacido. En Oaxaca, el movimiento estudiantil apenas fue un susurro para la población en general, inquietud para quienes tenían familiares o estudiantes en la capital y mínimo el impacto que se reflejó en años posteriores en lo social, económico pero, sobre todo político
Una trifulca estudiantil mal manejada, el abuso policiaco y el hartazgo juvenil derivó en una masacre.
Una pelea entre estudiantes de la Vocacional 5 del Politécnico y de la preparatoria Isaac Ochoterena en la Ciudadela, el 22 de julio de 1968, fue reprimida por los granaderos. El 26 de julio, dos manifestaciones en la capital del país, una de protesta contra la represión y otra conmemorando la revolución cubana, también fueron reprimidas.
El grupo antimotines de la policía capitalina, conocido como Cuerpo de Granaderos, intervino para calmar la riña. Pero lo hizo de manera brutal.
A partir de ese momento empezó un movimiento estudiantil que en pocas semanas creció rápidamente. La UNAM, el IPN y otras universidades del país se declararon en huelga.
Como forma de protestas, se registraron autobuses quemados y el estallido de artefactos explosivos. Decenas de jóvenes fueron detenidos y en el Zócalo, la plaza central del país, se desplegaron tanquetas y decenas de militares.
EL BAZUCAZO A PREPA 1
En la madrugada del 30, tropas del Ejército intervinieron. Un batallón destruyó de un bazucazo la puerta de la Preparatoria 1 y tomó por la fuerza el edificio, deteniendo a decenas de alumnos y maestros, quienes fueron golpeados y heridos. Cientos de soldados ocuparon las preparatorias 2, 3 y 5 de la UNAM y la Vocacional 5 del Politécnico.
El rector de la Universidad Nacional, Javier Barros Sierra, renunció en protesta por la invasión a la autonomía universitaria.
SE FORMA EL CNH
En los primeros días de agosto, las escuelas en paro formaron el Consejo Nacional de Huelga (CNH). Integrado por representantes electos en las asambleas de las escuelas, se convirtió en la voz oficial y en la dirección del movimiento.
EL PLIEGO PETITORIO
El 4 de agosto se dio a conocer el pliego petitorio del CNH: libertad a los presos políticos, derogación del delito de disolución social.
Las brigadas estudiantiles tomaron las calles. Demostraron una enorme creatividad e iniciativa. La propaganda de las brigadas se multiplicó por todas partes: calles, mercados, jardines, plazas públicas. Generaron una enorme simpatía y legitimidad entre la población.
El movimiento creció; a la manifestación del 13 de agosto asistieron más de 150 mil personas. Los estudiantes demandaron diálogo público, lo que el gobierno aceptó, pero nunca cumplió.
LA MAJESTUOSA MARCHA DEL SILENCIO
El 27 de agosto se realizó la mayor manifestación, con más de 500 mil personas marchando de Chapultepec al Zócalo. El 13 de septiembre, ante la amenaza de represión de Gustavo Díaz Ordaz, el movimiento estudiantil realizó una gran marcha del silencio. Más de 250 mil personas marcharon por las calles de la capital bajo un silencio imponente.
EL EJÉRCITO MANCILLA CU Y EL IPN
El 18 de septiembre, el Ejército ocupó Ciudad Universitaria; 500 estudiantes fueron detenidos. El 23, el Ejército tomó a sangre y fuego el Casco de Santo Tomás y la Vocacional 7 de Tlatelolco, venciendo la tenaz resistencia estudiantil.
El movimiento sólo fue contenido hasta la tarde del 2 de octubre. Ese día se había convocado una nueva marcha de protesta que partiría de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.
LA MASACRE
El 2 de octubre, miles de personas asistieron a un mitin pacífico en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, que fue disuelto con armas de fuego. Cuando los estudiantes anunciaban que se cancelaba la caminata para evitar violencia inició una balacera contra la multitud. La acción del ejército dejó un saldo indeterminado de muertos. Los líderes fueron apresados, llevados al Campo Militar Número 1 y recluidos en la penitenciaría de Lecumberri. Cientos de estudiantes fueron detenidos y torturados esos días. Fue el fin del movimiento. El 21 de noviembre, el CNH levantó la huelga.
Pero el ataque se convirtió en un parteaguas en la historia del país. Desde el 2 de octubre de 1968 México fue otro, social y políticamente distinto al del día anterior.










































