La constante emigración del campo a la ciudad ha provocado asentamientos creados por un sector de la población sin los permisos de los organismos competentes, con un reducido ingreso económico que al construir de forma ilegal fomentan la exclusión por ser zonas sin dotación de servicios básicos, carentes de planificación.
Por lo general se instalan en cerros que tienen acceso limitado a los servicios públicos como cloacas, red de aguas blancas, electricidad, entre otros, factores que ocasionan que la población construya sus viviendas en zonas de alto riesgo, como lo son los espacios cercanos a ríos y los cerros inestables.
José Márquez Pérez, presidente del Patronato Pro Defensa y Conservación del Patrimonio Natural y Cultural del Estado de Oaxaca (Pro-Oax), planteó la necesidad de realizar estudios y análisis de crecimiento poblacional que permitan planear el crecimiento a corto y mediano plazo de nuestras ciudades y quedar asentados en los Planes de Desarrollo Urbano.
Ante ello, es necesario lograr el ordenamiento territorial y ecológico, así como la identificación de riesgos, ya que actualmente los municipios no cuentan con la visión y los recursos para poder invertir en la planeación del crecimiento de sus ciudades.
Si bien, esta situación no es exclusiva de la capital del estado, pues las principales ciudades del estado presentan un crecimiento desordenado, dijo que esto ocasiona cambios en el uso de suelo y afectan negativamente el desarrollo local.
De acuerdo con las autoridades municipales de Oaxaca de Juárez, hay alrededor de 800 asentamientos irregulares que llegaron a esas zonas atraídos para mejorar sus condiciones de bienestar.
Adquirieron lotes sin estar regularizados o pertenecen a organizaciones que mantienen la práctica de la invasión de terrenos, sobre todo en las agencias de San Juan Chapultepec, Pueblo Nuevo y Santa Rosa Panzacola, entre otras, donde se ubican al menos 45 colonias vulnerables al fenómeno natural de las lluvias.











































