“El periodo prolongado de cierre de escuelas y el confinamiento, en la vida de las juventudes se traduce en intranquilidad emocional”. Así se ha observado en Oaxaca, en donde este sector de la población ha experimentado sentimientos de tristeza, ansiedad, enojo, frustración y estrés.
Factores como el desempleo o las medidas tomadas para atender la emergencia por Covid-19 también han dejado huella en la juventud, que ha visto afectados sus derechos sexuales, reproductivos y su educación.
AFECTACIONES OBSERVADAS
En la publicación “Agenda de los jóvenes por los derechos sexuales, reproductivos y una vida libre de violencia de género en Oaxaca”, la asociación civil Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca recoge estas afectaciones observadas en juventudes de las regiones Sierra Norte, Valles Centrales y Costa.
A través de un estudio la organización encontró que en la primera mitad del año la mayor parte de jóvenes experimentó sentimientos y circunstancias adversas en el contexto de Covid-19. Varias de ellas ligadas al cierre de escuelas y el confinamiento, que en el mundo había afectado a por lo menos 861.7 millones de niños, niñas y jóvenes en 107 países del mundo, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura.
PREDOMINAN SENTIMIENTOS DE TRISTEZA Y ENOJO
En Oaxaca, Consorcio halló en julio que solo una de cada 10 personas jóvenes encuestadas había experimentado mayormente alegría. Las demás, sentimientos como tristeza o enojo.
“El 47.1 % de las personas jóvenes se siente triste, mientras que el resto expresa sentir enojo, frustración, ansiedad y estrés por la situación actual, tan solo un 11.8 % expresa que mayormente contacta con la alegría”, explica Consorcio en la publicación.
A decir del ente que también analizó el panorama para el ejercicio de los derechos sexuales, “la pandemia ha tenido y continuará teniendo impactos sobre las juventudes”, como se ha dejado en el ámbito laboral.
“La crisis ha impactado en los proyectos personales de las personas jóvenes, por sus efectos económicos y sociales. La juventud oaxaqueña se ve afectada por el cierre de las instituciones educativas, lo cual interfiere con su derecho a la educación formal; además de que no todas las personas jóvenes tienen acceso a Internet o cuentan con el equipo necesario para poder recibir clases”, explica.
Y es que con base en su encuesta virtual “Juventudes en confinamiento”, respondida por jóvenes de la Costa, Sierra Norte y Valles Centrales de Oaxaca en julio, “el 76 % de la personas jóvenes del estado han recibido clases virtuales, el 35.4 %, no tienen internet o computadora para poder recibir estas clases”.

LAS DESIGUALDADES
Aun con esas desigualdades señala que casi siete de cada 10 jóvenes obtuvo información sobre la Covid-19 en redes sociales, unos dos la recibió de sus escuelas y solo una “se informó por medio de los servicios de salud de su municipio”.
En este último aspecto, el que los centros de salud suspendieran su atención a raíz de la Jornada Nacional de Sana Distancia o se enfocaran solo en la atención a la epidemia, derivó en la disminución en el “acceso a información sobre derechos sexuales y reproductivos o de prevención de la violencia de género” de las juventudes de estas regiones.
Ante la permanencia de los impactos por la Covid-19, Consorcio consideró necesario que “los servicios de salud garanticen la atención a la salud mental de las personas jóvenes” y que las autoridades “mejoren y garanticen el acceso a la educación para las personas jóvenes, evitando la deserción escolar”.
Además de que los servicios de salud y las instituciones educativas les proporcionen información “de su salud, los derechos sexuales y reproductivos y prevención de violencia de género”.










































