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Un acueducto de ensueño vive su infierno

Una de las obras hidráulicas más importantes de la historia de Oaxaca, la cual dotó de agua potable por 189 años a la ciudad, está en el completo abandono a pesar de ser parte de una herencia cultural considerada como Patrimonio Cultural


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Fotos: Luis Alberto Cruz

Numeralia

1722

año en el que inició la construcción del acueducto de Oaxaca

1751

año en el que se concluyó

1940

fecha en que dejó de utilizarse

29

años duró la construcción

189

años se usó

Mariposas de todos colores, pero predominantemente azules, se aglutinan en la vereda que conduce a la falda del Cerro de San Felipe; junto al borde del antiguo río San Felipe, ahora convertido en poco menos de un arroyo, el camino lleva a lo que alguna vez, hace cientos de años fue el inicio de un acueducto que llevó agua a la ciudad de Oaxaca y que ahora, los pocos restos que se conservan están en completo abandono.

Aproximadamente a un kilómetro del inició de lo que sería el Libramiento Norte y rodeado de grandes árboles, las pozas de almacenamiento para el sistema de agua potable de la ciudad, retienen toda el agua del riachuelo de San Felipe del Agua: de la ladera baja una corriente considerable del vital líquido, sin embargo, aquí se entuba para ser transportada a los hogares de la Verde Antequera.

Las pozas de almacenamiento fueron construidas sobre las del antiguo acueducto, los vestigios así lo indican, sin embargo, poco queda de esta obra que brindó servicio por 189 años; la corriente del agua y el tiempo fueron enemigos mortales para esta obra en esta zona, por muchos metros dentro del bosque no queda ni el recuerdo de su existencia.

Ya fuera del bosque, en la caseta de vigilancia que la agencia municipal de San Felipe del Agua colocó con el propósito de controlar la entrada y salida de las personas, los vestigios de la obra hidráulica apenas se identifican.

Una parte visible del acueducto se localiza en lo que es la terminal de autobuses urbanos que prestan el servicio de San Felipe. Son aproximadamente 100 metros de la historia de Oaxaca y del mundo que se desvanece a la vista de todos.

“Según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) lo protege porque es propiedad de San Felipe pero no le dan ningún mantenimiento, se ve que todos los árboles están destruyendo la cantera y por eso sólo se deteriora”, dice Marco Antonio, quien ha vivido 48 años en esta agencia del municipio de Oaxaca de Juárez.

La hierba crece en la tierra y el polvo que se acumuló durante décadas, mientras que el color grisáceo de la cantera indican su degaste. A un costado de la zona conservada del acueducto trabaja maquinaria pesada en la pavimentación de la calle aledaña, y ante la vibración producida por las máquinas, restos de cantera caen.

“Nadie se preocupa por darle mantenimiento, al contrario, poco a poco se va destruyendo para darle paso a los carros o hacen entradas a los apartamentos y a las casas que se hacen acá en el pueblo”, dice el vecino de San Felipe, quien ha sido testigo de la decadencia de la construcción.

Barrio de Xochimilco, en defensa de su patrimonio cultural

La conservación se queda en promesa

En agosto del 2016, el Congreso de Oaxaca declaró el acueducto como Patrimonio Material, Cultural e Histórico de Oaxaca, este nombramiento que sólo quedó en promesa, pues aunque estructuralmente la mayoría de la obra parece aún conservada, las pintas en la cantera son una constante y la erosión por el paso del tiempo son evidentes.

Desde donde actualmente se ubica la agencia municipal de San Felipe de Agua inicia la zona conservada, que avanza sobre el Camino Real o calle Hidalgo, en donde por pequeñas zonas desaparece.
Al llegar a la Calzada San Felipe, la basura y los grafitis adornan la obra hidráulica, donde en algún tiempo fluía agua cristalina. Frente a la facultad de Medicina de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, los vestigios de la obra desaparecen de nuevo.

Quizá en donde el acueducto muestra su grandeza en todo su esplendor es en la colonia la Cascada, en donde los arcos cruzan el río, que en antaño formaban pequeñas pero llamativas cascadas, sin embargo, es otro de los lugares más descuidados, pues el poco líquido que lleva la afluente está totalmente contaminado además de que se ha convertido en un basurero.

En su paso por el Barrio de Xochimilco, aunque conservado, el acueducto se pierde entre las nuevas edificaciones y algunos restaurantes utilizan la cantera de esta antigua obra hidráulica como pared. En la carretera internacional el acueducto fue cortado para construir está vialidad.

Así se llega hasta el sitio conocido como los arquitos, en el actual Centro de la ciudad de Oaxaca, en donde la conservación también deja mucho que desear, con pintas grafitis por doquier, además de que los vecinos de la zona de poco le han ganado espacio al acueducto.

La obra hidráulica concluía en la iglesia del Carmen Alto, donde se almacenaba el vital líquido y desde donde se distribuía mediante canales, de lo que poco queda. El agua llegaba hasta el tempo de Santo Domingo, a lo que actualmente es el zócalo, al templo de San Felipe Neri y a la Basílica de la Soledad, entre otros puntos.

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