Acueducto de Oaxaca, una obra majestuosa y centenaria | El Imparcial de Oaxaca
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Acueducto de Oaxaca, una obra majestuosa y centenaria

Los primeros trabajos para llevar agua a la ciudad virreinal de Antequera desde el pueblo de San Felipe, al norte de la ciudad y al pie de la Sierra datan de 1544


Acueducto de Oaxaca, una obra majestuosa y centenaria | El Imparcial de Oaxaca

Información recabada por Julio Ríos Jiménez, defensor y promotor artesanal y cultural del Barrio de Xochimilco, detalla que el extenso sistema hidráulico que existió en la ciudad de Antequera fue construido a paso lento y con la ayuda de los pobladores, desde ayudantes hasta maestros canteros especializados en el mamposteo.

Los primeros trabajos para llevar agua a la ciudad virreinal de Antequera desde el pueblo de San Felipe, al norte de la ciudad y al pie de la Sierra datan de 1544, a través de un incipiente canal; la Corona Española ordenaba a los “indios” reparar el caño cuando así fuera necesario, señala la investigación del periodista Israel Hernández titulada Agua para Oaxaca.

En 1570 hubo otro intento para mejorar el traslado de agua a la ciudad por parte del alcalde mayor Juan Gallego, mientras que en 1572 el cabildo de Antequera realizó un convenio con maestros canteros para la construcción del canal ,en dicho documento también se estipuló que las autoridades otorgarían cuarenta “indios” peones conforme se fueran necesitando.

Durante los siglos XVI y XVII hubo muchos inconvenientes para la construcción del sistema hidráulico, por lo que fue hasta 1722 que el cabildo emprendió la construcción del proyecto final del ducto frente a la plaza de la iglesia de San Felipe del Agua.

El trayecto total del sistema cubre aproximadamente seis kilómetros iniciando en las faldas del cerro de San Felipe del Agua. Al llegar al pueblo de Xochimilco, primer pueblo cerca del centro de Antequera, en el tramo donde se ubica una barranca de roca amarillenta y que es atravesada por el río se construyó la famosa arquería monumental de la que resaltan sus robustas columnas y que es conocida como la Cascada de Xochimilco.

Una segunda arquería de altura media fue construida unos 200 metros adelante hacia el sur para librar un arroyo pluvial que baja de las faldas del Cerro del Fortín hacía el poniente para unirse al Río de Jalatlaco.

El último recorrido de esta magna obra hidráulica se da con el tercer tramo constituido por treinta y cinco arcos, los mundialmente conocidos arquitos de Xochimilco. El acueducto a cielo abierto y las arquerías terminan de verse hoy hasta la calle de Cocijopí esquina con Rufino Tamayo.

El líquido concluía su trayecto en un estanque de la esquina sur por fuera del atrio del templo de la virgen del Carmen Alto en dicho estanque hasta la fecha se puede leer la frase: “se acavo (sic) esta obra 6 de marzo del año de 1751”.

La construcción del acueducto duro 29 años y dejó de utilizarse en 1940, llegando a funcionar por 189 años.