Estados Unidos enfrenta un nuevo brote del gusano barrenador, una larva que se alimenta del tejido vivo de animales de sangre caliente, provocando infecciones graves e incluso la muerte del ganado. Las autoridades confirmaron los primeros casos en décadas, detectados en Texas y Nuevo México, tras identificar animales infectados el 3 de junio de 2026 en un ternero del condado de Zavala, Texas.
El gusano barrenador había sido eliminado previamente mediante programas de control biológico, entre ellos la liberación masiva de moscas estériles para impedir la reproducción del parásito. Sin embargo, hasta este miércoles se habían registrado seis casos en los estados fronterizos, encendiendo las alertas del sector ganadero estadounidense.
TRÁFICO ILEGAL DE GANADO COMO POSIBLE VÍA DE PROPAGACIÓN
Durante una audiencia ante el Senado de Estados Unidos, la secretaria del Departamento de Agricultura (USDA), Brooke Rollins, responsabilizó a los cárteles mexicanos del avance de la plaga hacia territorio estadounidense. Según Rollins, el movimiento irregular de ganado desde México y Centroamérica, junto con el desplazamiento masivo de personas y animales hacia el norte, favoreció la expansión del gusano.
“Decenas de millones de personas desplazándose hacia el norte, rumbo a Estados Unidos, llevando consigo su ganado, y con el tráfico ilegal de reses por los cárteles mexicanos, sabíamos que esto venía en camino”, declaró la funcionaria.
Rollins explicó que el problema comenzó en 2021 en Centroamérica, llegó a México en 2023 y, finalmente, alcanzó Estados Unidos en 2026, generando preocupación por la propagación de la plaga entre los rebaños.
ESTRATEGIAS PARA DETENER LA EXPANSIÓN
El gobierno estadounidense trabaja en nuevas medidas de contención, incluyendo investigaciones tecnológicas y la liberación masiva de moscas estériles. Rollins indicó que se requieren aproximadamente 500 millones de moscas estériles para erradicar la plaga.
“Necesitamos alrededor de 500 millones de moscas estériles para lograr la erradicación”, señaló durante la audiencia.
El USDA mantiene vigilancia sanitaria intensiva en las zonas afectadas y desarrolla protocolos para controlar la propagación, mientras continúan las investigaciones para determinar si los casos detectados están vinculados directamente con ganado proveniente de México.
IMPACTO ECONÓMICO Y PREOCUPACIÓN DEL SECTOR
Productores ganaderos de ambos países han mostrado preocupación por el potencial impacto económico de la plaga, que podría afectar la salud de los rebaños y generar pérdidas significativas en la industria agropecuaria.
Finalmente, la propagación del gusano barrenador también ha reavivado el debate sobre la necesidad de reforzar los controles sanitarios y la regulación del transporte de animales entre fronteras.










































