De los cuatro, tres rebasan “los 40 y algo” y solo uno es de veintitantos. “Son unos chavorrucos” de quienes hay que estar pendiente, dirá el más joven, pero se adaptan fácilmente a su relajo, aunque él no tanto al de ellos. Las risas y bromas son la constante en la plática donde lo mismo se recuerda la disolución de la banda, en 1999, que de pastillas para la diabetes y otros males de la edad. También, cuando se intenta definir la propuesta de rock que ha llevado a Ruina de Jade a tomar impulso, especialmente en el último año, para crear nuevos temas y no estancarse en la nostalgia de los 90. Por eso, y aunque el proceso para su primer disco se lleve algún tiempo, la banda ha decidido apostar por una nueva etapa, algo distinta a la iniciada en 1992.
Es para “corresponderle a toda esa inquietud” alrededor suyo y para que la agrupación no termine siendo una leyenda de la que todos han oído hablar”, pero que nadie ha visto, cuenta David Morales (batería) sobre la banda fundada por él, Alfredo Luna (guitarra y voz) y José Manuel García (bajo).
Ahora, con cambios como los tenidos del 92 al 99, Ruina de Jade presenta una nueva alineación. Ebed Hernández, que ya había estado un par de años en esa década, se suma en el bajo. Jorge Reyes, el miembro más joven, toma el teclado. Los cuatro van por un sonido que sigue la esencia del rock, aunque con influencias variadas y marcadas, como la del rock argentino y sudamericano que tanto le gusta a Alfredo, el rock nacional de David, el nacional y europeo de Ebed, y el “no estilo” de Jorge, que luego de la definición de este sobre los otros tres, intenta hacer David.
Sin título ni número de temas a incluir, el nuevo disco de la banda espera terminarse en este año. En él se reunirá parte de lo que se ha tocado de la primera etapa y varias de las canciones nuevas, que se aproximan a una veintena. Será tardado, advierte el cuarteto, pero la demora asegura un buen material.
Sobre las canciones que están creando, Alfredo cuenta que “tienen mucho que ver con el Ruina de Jade primario y primitivo”, de cuando los miembros no eran tan “diestros”, pero tenían los ánimos para generar un sonido propio. “Actualmente, ese rollo lo veo muy distinto porque definitivamente todos traemos más años encima de estarlo haciendo, pero también la labor de escritura y de composición siguen siendo tan agradable como entonces”, agrega que tras la vuelta a Oaxaca se percibe más inspirado.
El álbum permitiría a Ruina de Jade conseguir lo que quedó pendiente en los 90, cuando solo grabaron un casete con temas como María y El largo de tu vestido).
LA RENOVACIÓN
Ruina de Jade ha resurgido, aunque intermitentemente (pues la reunión primera fue en 2015, en un concierto en la Feria Internacional del Libro de Oaxaca). Sin embargo, ha cobrado fuerza en el último año, tras la vuelta a Oaxaca de su vocalista y de las presentaciones tenidas en diversos foros del estado. Los conciertos, hechos en festivales como el Low Fi, el Efecto Puerto Escondido, el Rock N Roll Half Maraton o en bares y recintos culturales, han sido relativamente pocos, señalan Alfredo y David. La razón, el “encerrarse” por casi seis meses para componer a un ritmo que quizá ha sido agotador, pero que intenta fluir y hacer funcionar a una banda con integrantes entregados, además, a la vida en familia, a un matrimonio próximo o la soltería.
Lejos se ven los años cuando nació la banda, motivada por hacer reggae en un ambiente de heavy metal y rock duro. El presente se ve cambiado, pues el rock nacional parece estar en un bache, como considera Ebed. “La mayoría de las propuestas son más digeribles, ya no es la esencia del rock que veía desde los 50. Sumado a eso, la escena hay muchos grupos de rock que prefieren estar haciendo covers”.
Un tanto de acuerdo se expresa Alfredo, quien cree que parte de ese cambio se debe a los cambios en la proyección de las bandas y solistas, o de la relativa facilidad para producir materiales que están más a la mano de los públicos, sin tener que pasar por los medios tradicionales de antaño.
Para este año, y en proceso de grabación de sus temas, Ruina se alista para presentaciones en diversos foros del estado. El próximo 16 de marzo, actúa en el Ribbon blues & roll bar; el 17, en la nueva edición del Rock n Roll Half Marathon Oaxaca y el 23 en la Quinta la Herradura, en un festival junto a bandas emergentes.












































