Una tormenta eléctrica puede convertirse en una amenaza mortal en cuestión de segundos, especialmente para quienes trabajan o permanecen al aire libre sin un sitio seguro donde refugiarse.
En México, entre 1998 y 2021 se registraron 2 mil 470 muertes provocadas por descargas eléctricas atmosféricas, de acuerdo con una investigación de especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El estudio identifica al Estado de México, Oaxaca, Michoacán y Guerrero entre las entidades con mayor número de fallecimientos relacionados con rayos, debido a la combinación de actividad eléctrica frecuente y condiciones de vulnerabilidad social.
¿DÓNDE ES MÁS PELIGROSO?
El riesgo aumenta cuando una persona se encuentra en espacios abiertos durante una tormenta. Las zonas rurales representan una especial preocupación, debido a que muchas personas realizan actividades agrícolas y ganaderas al aire libre y no siempre cuentan con la posibilidad de suspender sus labores o encontrar un refugio adecuado.
En estados como Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán existen comunidades dispersas donde la exposición puede ser mayor por la falta de infraestructura y servicios de emergencia cercanos.
También representan un riesgo los lugares abiertos como playas, campos, parcelas, canchas deportivas, parques y zonas descampadas, especialmente cuando la tormenta eléctrica ya está presente.
Los especialistas advierten además sobre una práctica que puede resultar mortal: refugiarse debajo de un árbol.
UN ÁRBOL NO ES UN REFUGIO
Uno de los casos documentados por los investigadores ocurrió en 2015, en El Encinal, Guanajuato, donde una familia campesina buscó protección debajo de un árbol durante una tormenta.
El impacto de un rayo provocó la muerte de tres mujeres y cuatro menores de edad.
El episodio evidencia por qué los árboles aislados no deben utilizarse como refugio durante una tormenta eléctrica. La descarga puede impactar directamente el árbol o propagarse hacia las personas que se encuentran cerca.
La recomendación fundamental es abandonar las áreas abiertas y buscar un edificio cerrado y seguro o un vehículo con techo metálico y ventanas cerradas.
¿QUÉ HACER CUANDO COMIENZA UNA TORMENTA?
Ante la presencia de actividad eléctrica, especialistas recomiendan no esperar a que la lluvia se intensifique para buscar protección.
Entre las principales medidas se encuentran:
- Entrar a una construcción cerrada y segura tan pronto como sea posible.
- Si no existe un edificio cercano, permanecer dentro de un vehículo con techo rígido y las ventanas cerradas.
- Alejarse de árboles aislados, postes, estructuras metálicas, cercas y torres.
- Evitar permanecer en playas, ríos, lagunas, albercas y otros cuerpos de agua.
- Suspender actividades deportivas, agrícolas, recreativas o laborales al aire libre mientras exista tormenta eléctrica.
- No permanecer en espacios abiertos o zonas elevadas.
- Mantenerse alejado de instalaciones eléctricas y evitar manipular aparatos conectados durante una tormenta.
- Esperar a que pase la actividad eléctrica antes de regresar al exterior.
Una regla sencilla puede ayudar a identificar el riesgo: si se escucha un trueno, ya se está lo suficientemente cerca de la tormenta como para buscar refugio.
EL CAMPO, UNO DE LOS PUNTOS MÁS VULNERABLES
El problema tiene un componente social importante.
En México, las víctimas de rayos suelen estar relacionadas con actividades agropecuarias, a diferencia de países como Estados Unidos, donde una parte importante de estos fallecimientos ocurre durante actividades recreativas.
Para trabajadores del campo, abandonar una jornada laboral ante cada tormenta puede significar pérdidas económicas. Esa realidad aumenta la exposición y explica por qué determinadas comunidades rurales presentan mayores niveles de riesgo.
A ello se suman viviendas sin sistemas adecuados de protección eléctrica, falta de refugios y dificultades para recibir atención médica de emergencia.
OAXACA, ENTRE LAS ENTIDADES QUE DEBEN MANTENER LA ALERTA
La presencia de Oaxaca entre los estados con mayor número de muertes registradas por rayos obliga a poner atención en las comunidades donde coinciden tormentas frecuentes y población expuesta.
El riesgo tampoco se distribuye de manera uniforme dentro de la entidad. Las comunidades rurales, indígenas y aquellas alejadas de servicios de emergencia pueden enfrentar mayores dificultades para recibir información o encontrar un lugar seguro durante una tormenta.
Por ello, los investigadores consideran necesario mejorar los sistemas de alerta y llevar información preventiva a las comunidades en lenguas originarias, además de utilizar mecanismos accesibles para cada población.
LOS RAYOS HAN MATADO MENOS, PERO EL RIESGO SIGUE
Aunque el panorama nacional ha mejorado, el fenómeno continúa cobrando vidas.
La investigación señala que durante la década de 1980 México registraba una tasa superior a cinco muertes por cada millón de habitantes. Actualmente, esa cifra se encuentra alrededor de 0.3 muertes por millón.
La disminución está relacionada, entre otros factores, con el crecimiento de las ciudades y el desplazamiento de población de zonas rurales hacia áreas con mayor infraestructura y posibilidades de protección.
Sin embargo, las regiones con alta actividad eléctrica y condiciones de vulnerabilidad siguen representando un desafío.
NO TODO DEPENDE DE LA INTENSIDAD DE LA TORMENTA
México posee condiciones que favorecen la formación de tormentas eléctricas debido a su relieve, humedad y calentamiento de la superficie.
Las nubes cumulonimbus pueden alcanzar grandes alturas y acumular cargas eléctricas hasta generar descargas entre nubes o hacia el suelo.
A nivel mundial, se estima que los rayos provocan entre 6 mil y 24 mil muertes cada año.
Pero el estudio de la UNAM advierte que la peligrosidad no depende exclusivamente de la cantidad de tormentas. También influye la posibilidad que tiene cada persona de protegerse.
Una tormenta puede representar un riesgo muy diferente para alguien dentro de una vivienda segura que para un campesino trabajando en una parcela sin refugio cercano.
PREVENIR ANTES DE QUE CAIGA EL RAYO
Los especialistas plantean instalar pararrayos y sistemas adecuados de puesta a tierra, mejorar los servicios médicos de emergencia y habilitar espacios seguros en comunidades vulnerables.
También consideran indispensable fortalecer la educación preventiva.
En un país donde los rayos han provocado miles de muertes, conocer los lugares que deben evitarse y actuar a tiempo puede marcar la diferencia.
Durante una tormenta eléctrica, un árbol, una cancha, una parcela, una playa o un cuerpo de agua no son refugios seguros. La mejor protección es abandonar esos espacios y buscar cuanto antes un edificio cerrado o un vehículo seguro.












































