Mientras Colombia enfrentaba las consecuencias del terremoto de magnitud 7.4 que sacudió al país este lunes, el volcán Puracé, en el departamento del Cauca, registró una nueva emisión de ceniza y gases, encendiendo las alertas en una zona donde el coloso ya se encuentra bajo vigilancia especial.
El fenómeno ocurrió en un momento particularmente delicado, debido a que el volcán permanece en alerta naranja, nivel que advierte sobre un incremento de su actividad y la posibilidad de que evolucione hacia una erupción.
La emisión incluyó partículas de ceniza y gases volcánicos, entre ellos dióxido de azufre y dióxido de carbono, además de un aumento en la energía sísmica y en la temperatura de las emisiones.
¿EL TERREMOTO PROVOCÓ LA ACTIVIDAD DEL VOLCÁN?
La coincidencia temporal entre ambos fenómenos generó dudas sobre si el poderoso terremoto pudo haber provocado la emisión del Puracé.
Sin embargo, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) descartó una relación directa.
De acuerdo con el organismo, el terremoto y la actividad del volcán corresponden a fenómenos naturales independientes, aunque ambos ocurrieron durante la misma jornada.
El terremoto tuvo su epicentro en el departamento del Chocó, en la región del Pacífico colombiano, mientras que el Puracé se localiza en el departamento del Cauca, en el suroeste del país.
Por ahora, no existe evidencia que permita establecer que la sacudida de magnitud 7.4 haya provocado directamente el incremento de actividad volcánica.
EL PURACÉ YA ESTABA BAJO ALERTA NARANJA
La emisión de ceniza no ocurre en un volcán que se encuentre en condiciones normales.
El Puracé permanece en alerta naranja debido a cambios registrados en su comportamiento, entre ellos un aumento de la actividad sísmica y modificaciones en las características de sus emisiones.
El SGC mantiene vigilancia permanente sobre el coloso ante la posibilidad de que estos cambios evolucionen hacia una erupción.
El incremento de actividad no significa necesariamente que una erupción sea inminente, pero sí representa un escenario que obliga a mantener protocolos de prevención y monitoreo constante.
LA CENIZA OBLIGA A CERRAR UN AEROPUERTO
Uno de los primeros efectos concretos de la emisión volcánica ocurrió en el transporte aéreo.
La presencia de ceniza llevó a la Aeronáutica Civil de Colombia a suspender temporalmente las operaciones en el Aeropuerto Guillermo León Valencia de Popayán.
La medida respondió al riesgo que representan las partículas volcánicas y los gases para las aeronaves.
El aeropuerto se encuentra aproximadamente a 27 kilómetros del Puracé, por lo que cualquier emisión importante puede afectar las condiciones de seguridad para los vuelos.
La ceniza volcánica representa un riesgo particular para la aviación debido a que puede ingresar a los motores y afectar distintos sistemas de las aeronaves.
UN VOLCÁN CON HISTORIA DE ACTIVIDAD
El Puracé forma parte de la cadena volcánica de Los Coconucos, integrada por 15 conos volcánicos.
Se localiza aproximadamente a 27 kilómetros de Popayán y ha registrado cambios paulatinos en su comportamiento desde 2021.
Su última erupción de magnitud considerable ocurrió en marzo de 1977, aunque la actividad actual mantiene bajo vigilancia al volcán.
El escenario actual no implica que necesariamente vaya a producirse una erupción, pero la alerta naranja refleja que el comportamiento del sistema volcánico requiere una vigilancia más estrecha.
DOS FENÓMENOS, UNA MISMA JORNADA
La coincidencia entre el terremoto y la emisión del Puracé provocó inquietud entre la población, particularmente por la intensidad del movimiento telúrico y los daños que dejó en diferentes regiones de Colombia.
Sin embargo, las autoridades geológicas insisten en separar ambos fenómenos.
Mientras el terremoto corresponde a la liberación súbita de energía relacionada con la dinámica tectónica de la región, la actividad del Puracé responde a procesos propios de su sistema volcánico.
Por ahora, la prioridad es mantener el monitoreo del volcán y evaluar cualquier cambio que pudiera indicar una evolución de su actividad.
La emisión de ceniza de este lunes es, por tanto, una señal que obliga a mantener la vigilancia, pero no una evidencia de que el terremoto haya despertado al volcán.




































