El reciente hallazgo de alrededor de 60 piezas prehispánicas en la comunidad de San Pedro Jaltepetongo, Oaxaca, detonó una intensa polémica en redes sociales, no solo por la relevancia arqueológica del descubrimiento, sino por la falta de atención inmediata del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y las experiencias previas de comunidades que aseguran haber sido ignoradas o despojadas de su patrimonio.
La controversia escaló luego de que Yaotzin Nell Mejía, conocido en redes como Señor Blue, creador de contenido especializado en historia y arqueología, difundiera imágenes del hallazgo durante el fin de semana. Fue entonces cuando el tema cobró visibilidad nacional y obligó al INAH a emitir un comunicado público.
En dicho mensaje, el Instituto exhortó a la ciudadanía, comunicadores y creadores de contenido a “tener el debido cuidado con la difusión de sitios arqueológicos no abiertos al público”, argumentando que una divulgación irresponsable podría propiciar saqueos o daños al patrimonio. Sin embargo, el posicionamiento institucional provocó una avalancha de señalamientos por parte de usuarios que relataron experiencias similares: personas que aseguran haber reportado hallazgos en el pasado y que, tras la intervención del INAH, las piezas fueron retiradas sin mayor información ni seguimiento comunitario, perdiéndose su rastro.
“Ejemplos sobran para entender cómo han dejado a la deriva a decenas o cientos de sitios arqueológicos en México”, se leía en algunos de los comentarios que acompañaron el comunicado oficial.
Mujer realiza el hallazgo
En el último hallazgo ocurrido en San Pedro Jaltepetongo, Oaxaca, de acuerdo a datos recabados por el diario El País, una mujer de la comunidad salió al campo en busca de epazote y detectó un pequeño orificio en la tierra. Al introducir un carrizo para medir la profundidad, notó que el suelo cedía hasta aproximadamente metro y medio. Tras avisar a su esposo, regresaron al sitio con una linterna y observaron los primeros vestigios. Ante la falta de respuesta de las autoridades municipales, los pobladores recurrieron a la sindicatura, que permitió la extracción de las piezas bajo la supervisión de Bienes Comunales y autoridades locales.
Habitantes contactan al Señor Blue
De acuerdo al diario español, fue en ese contexto que intervino Señor Blue, a quien los habitantes contactaron ante el temor de que el hallazgo pasara desapercibido, como otros anteriores. Mejía relató que semanas antes ya había sido buscado por la comunidad para documentar tumbas descubiertas en la década de 1990, restauradas por el INAH, pero cuyos resultados nunca fueron plenamente compartidos con los pobladores.
La difusión de las imágenes por parte del influencer generó un efecto inmediato. Aunque el propio Mejía aseguró que no proporcionó la ubicación exacta, la información se viralizó rápidamente. Posteriormente, el INAH confirmó la autenticidad de las piezas, detallando que se trata de un contexto funerario del Posclásico Tardío (1300–1521 d.C.), asociado a la tradición cultural mixteca, y que los objetos fueron registrados conforme a los protocolos oficiales.
Persiste preocupación
No obstante, para los habitantes de San Pedro Jaltepetongo, la preocupación persiste. El mismo diario rescata lo dicho por Mejía sobre que el temor comunitario se sustenta en experiencias previas, como la de San Francisco Cajonos, donde tras el hallazgo de seis tumbas, el INAH trabajó durante semanas y se llevó las piezas. Años después, los pobladores supieron de su existencia al verlas anunciadas en una exposición. Solo tras gestiones oficiales lograron su devolución, con la condición de construir un museo comunitario.
“Lo más grave es cuando va el INAH, saca todo, deja limpio y se lleva las cosas, las guarda en una bodega, en el mejor de los casos, o venden sus ‘arqueólogos’ las piezas (y) dejan en la comunidad nada”. Y agregó el creador de contenido: “He documentado casos como el de San Francisco Cajonos (en Oaxaca), donde años después fueron a recuperar sus tesoros que se habían llevado sin siquiera tener la atención de avisar a los pobladores.
El Señor Blue explicó que estas vivencias, sumadas a denuncias no comprobadas sobre presunta venta de piezas en mercados ilegales, explican por qué comunidades recurren hoy a figuras independientes para visibilizar hallazgos y presionar a las autoridades.











































