Muerteadas, una tradición del pueblo eteco en Oaxaca - El Imparcial de Oaxaca
Oaxaca
La Capital Los Municipios
El Imparcial del Istmo El Imparcial de la Costa El Imparcial de la Cuenca
Nacional Internacional Súper Deportivo Especiales Economía Estilo Arte y Cultura En Escena Salud Ecología Ciencia Tecnología Viral Policiaca Opinión

Arte y Cultura

Muerteadas, una tradición del pueblo eteco en Oaxaca

Desde las puertas de cada hogar se observa la inquietud por salir a disfrutar y convivir con la tradicional Muerteada. Niñas con sus trajes de catrina, mujeres con huipiles y…


Muerteadas, una tradición del pueblo eteco en Oaxaca | El Imparcial de Oaxaca

Desde las puertas de cada hogar se observa la inquietud por salir a disfrutar y convivir con la tradicional Muerteada.

Niñas con sus trajes de catrina, mujeres con huipiles y hombres con pantalón y camisa de manta, se concentran en las calles para recorrer el pueblo e iniciar con la celebración del 1 de noviembre.

Los últimos rayos del sol invitan a salir a más personas. Las bandas de música alistan instrumentos y decenas ya acuden con sus ramos de cempasúchil al panteón municipal.

Soledad, Nazareno y San Sebastián Etla organizan sus muertadas cada año, que atrae a propios y extraños de la entidad.

Desde la entrada a las poblaciones, decenas de elementos de seguridad con sus patrullas recorren las calles y señalan vías alternas a los automovilistas y habitantes de otros municipios que se dejan atraer por la magia de cada pueblo.

Cada uno de los barrios de Soledad Etla se recorre entre risas, música y bailes que divierten tanto a niños y niñas, como a jóvenes, adultos y ancianos.

Las muerteadas buscan rescatar la tradición de los pueblos y parodiar al vecino, al gobernante y hasta el sacerdote, que es acompañado por monaguillos y uno que otro diablito.

Algunos atraen las miradas mientras posan para las cámaras de los vecinos y visitantes. Sus vestimentas elaboradas de totomoxtle y carrizo recuerdan a los antepasados, mientras que otros más aluden a fantasmas, brujas y demonios.

La muerteada lleva consigo los nuevos rumores y chismes del pueblo mientras recorren los tres barrios de Soledad, Etla.

Desde algunas viviendas, ancianos observan desde azoteas y balcones el pasar de la muerteada que anuncia su visita al Palacio y Panteón municipal.

A varios kilómetros de la zona, en Nazareno, Etla, los diablos y catrinas empiezan a salir horas más tarde. Los cohetones se dejan escuchar en todo momento e invitan a la fiesta que también rinde culto y respeta a la muerte.

Con trajes que espantan a algunos y causan emoción en otros, decenas de vecinos bailan con gran alegría detrás de las máscaras que esconden su identidad por algunas horas.

En San Sebastián, Etla, la gente ya se concentra en la cancha municipal, rodeados por varios puestos que ofrecen bebidas calientes y comida para las familias.

En otras calles cercanas y en medio de los disfraces ya se reparte el mezcal en “caballitos”; los jóvenes emocionados bailan al sonar de las bandas que esperan acompañarlos al panteón y a las diferentes casas hasta concluir en la madrugada.

Los niños acuden también con disfraces acompañados de sus padres y abuelos, mientras se anuncia la parodia que recordará los chismes más sonados en lo que va del año.

Los pueblos de Etla abren sus puertas a pueblos vecinos. “No hay mejor celebración del Día de muertos, nada de llanto, todos deben reír”, invita el hombre vestido de catrín acompañado de la novia “muerta”.


 

Relacionadas: