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Sede del CIMO cumple dos años sin estrenarse

El complejo musical fue inaugurado, inconcluso, en noviembre de 2016 y aún no hay fecha para la mudanza de la escuela que opera en el barrio del Ex marquesado


La nueva sede del Centro de Iniciación Musical de Oaxaca (CIMO) cumple este 22 de noviembre dos años de haberse inaugurado, pero la comunidad estudiantil sigue sin mudarse al que fuera su domicilio original, en la calle Crespo 909, Centro de la ciudad de Oaxaca. Del proyecto cuya idea surgió en 2006 de parte del músico y docente César Delgado (director de la institución), y cuyo costo fue de 118 millones de pesos (32 más que el presupuesto inicial), se carece de fecha para su traslado.

Durante octubre, tras asumir la titularidad de la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca (Seculta) y a principios de este mes, Adriana Aguilar Escobar explicaba que hasta no contar con la certeza de que el nuevo inmueble es seguro, no se procederá a la mudanza. Al mismo tiempo, pedía la comprensión de padres de familia y sociedad que se ha expresado por la demora en el cambio a la sede de 2 mil 400 metros cuadrados y que se visualizó como un complejo para formar a músicos de todas las regiones del estado.

“Yo no me atrevería a entregar un espacio que no cumpla todos y cada uno de los requisitos de seguridad que sean necesarios”, explicaba la funcionaria, quien además decía que la apertura de la nueva sede será hasta contar con instalaciones dignas, en orden y aprobadas para evitar desastres a causa de fenómenos como los terremotos.

Por ahora, la comunidad estudiantil y docente continúa las clases en un inmueble de la calle Juan de la Barrera, barrio del Ex marquesado.

En noviembre de 2016, la nueva sede del CIMO, que comenzó a construirse en febrero de 2014, fue dada a conocer como un espacio con “instalaciones adecuadas para la resistencia acústica, para albergar a unos 500 alumnos que contarán con cubículos individuales, salones para percusiones y piano”, además de “un área para pequeños y un auditorio con capacidad para 240 asistentes”.

El día de su inauguración, Ignacio Toscano, quien hasta octubre estuviera como encargado del despacho de la Seculta, señalaba que el inmueble representaba el “sueño anhelado de muchos maestros, alumnos y directores de música”.

Asimismo, comentaba que “los salones están de 10” y que el auditorio y demás detalles técnicos “garantizan un mejor entorno para estudiantes y maestros, convirtiendo al CIMO en la primera escuela de música en forma y con tecnología de punta”.

Ricardo Rodys, director de la Fonoteca Juan León Mariscal, calificaba la inauguración como “un paso muy importante en la historia de la enseñanza musical en Oaxaca”, en “un espacio adecuado para las actividades académicas que garantiza un mejor aprendizaje”, además del primer paso hacia la creación de una escuela de nivel superior en el estado.

Sin embargo, estas cualidades han quedado estancadas frente a los señalamientos de que el recinto presenta fallas estructurales y la carencia de salidas de emergencia, como lo reconocía en enero la entonces titular de la Seculta, Ana Vásquez Colmenares.

“El auditorio es de 320 personas, pero no caben; ahora, hay una puertecita, pero resulta que sale a un mini balcón”, apuntaba la funcionaria.


 

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