Con la llegada del Miércoles de Ceniza, la comunidad católica en todo el mundo inicia un periodo de reflexión y penitencia conocido como la Cuaresma. Este tiempo no solo marca el inicio de rituales espirituales, sino también de tradiciones gastronómicas y sacrificios personales como el ayuno y la abstinencia.
Una de las dudas más frecuentes durante esta temporada es: ¿por qué está prohibido el consumo de carnes rojas? Aquí te explicamos el origen de esta práctica y lo que dictan las antiguas tradiciones.
EL AYUNO: UN ACOMPAÑAMIENTO AL SACRIFICIO DE JESÚS
El ayuno es considerado un acto de solidaridad y acompañamiento al sacrificio que vivió Jesucristo al ser flagelado y crucificado. Según la tradición religiosa, el ayuno consiste en realizar una sola comida fuerte al día.
En la actualidad, la Iglesia Católica establece que este acto de sacrificio debe realizarse obligatoriamente dos días al año:
- Miércoles de Ceniza (inicio de la Cuaresma).
- Viernes Santo (conmemoración de la muerte de Jesús).
LA VISIÓN DE SANTO TOMÁS DE AQUINO: CARNE Y PLACER
Aunque la Biblia no prohíbe explícitamente el consumo de carne en estas fechas, figuras clave de la teología como Santo Tomás de Aquino ofrecieron una explicación detallada en su obra Summa Theologica.
Para el teólogo, el ayuno tiene el objetivo de “poner freno a las concupiscencias de la carne”, refiriéndose a los placeres sensoriales. Según sus escritos:
“La Iglesia prohibió a los que ayunan participar de los alimentos que brindan más placer al paladar y son un incentivo para la lujuria. Tales son la carne de los animales que toman su descanso en la tierra y de los que respiran el aire”.
4 RAZONES POR LAS QUE SE EVITA LA CARNE ROJA
Más allá de la teología, existen diversas creencias y motivos históricos que han dado forma a esta restricción alimentaria:
- Evitar ritos paganos: Los primeros cristianos evitaban comprar carne en plazas públicas porque solía provenir de sacrificios dedicados a deidades paganas.
- Simbolismo sagrado: Para muchos fieles, la carne roja representa el cuerpo de Cristo en la cruz; consumirla se interpreta simbólicamente como un agravio al Mesías.
- La multiplicación de los peces: La tradición está ligada al milagro donde Jesús alimentó a una multitud con pan y pescado, lo que otorga a estos alimentos un carácter espiritual.
- Sustitución de alimentos: Como alternativa a las carnes rojas, el consumo se desplaza hacia el pescado, mariscos, pollo o vegetales, creando una rica tradición culinaria de temporada.
¿QUÉ SÍ SE PUEDE COMER?
Durante los días de vigilia, los platillos a base de legumbres, granos y productos del mar se convierten en los protagonistas de la mesa, manteniendo el espíritu de sobriedad que exige la temporada.
Con información de SUN.










































