El descubrimiento de la Tumba 10 en San Pablo Huitzo ha sacudido al ámbito arqueológico nacional al confirmar la existencia de un complejo funerario zapoteca de alto rango, considerado por especialistas como uno de los hallazgos más relevantes de la última década en Oaxaca por su complejidad, conservación y riqueza simbólica.
Lejos de tratarse de un simple sepulcro, el recinto ha sido descrito como un testimonio integral de la vida, el poder y la cosmovisión zapoteca durante el periodo Clásico Tardío.
UN SEPULCRO QUE FUNCIONA COMO “ARCHIVO VIVO”
Durante la presentación pública del hallazgo, se explicó que la tumba mide aproximadamente cinco metros de longitud, entre 1.5 y 3 metros de ancho, y cerca de dos metros de altura, dimensiones que refuerzan la hipótesis de que el espacio estaba destinado a un personaje de alto linaje.
“Este sepulcro es un archivo vivo, es un documento completo que nos da mayor información de la complejidad de esta cultura”, se destacó, al subrayar que el conjunto arquitectónico permite comprender la organización social, los rituales funerarios y la relación simbólica entre los vivos y los ancestros.
ARQUITECTURA FUNERARIA DE ALTO NIVEL
La arquitectura y decoración del recinto muestran similitudes con otros complejos funerarios zapotecas, como la Tumba Cinco del Cerro de la Campana y el sitio del Cerro de la Cantera, lo que confirma la existencia de una tradición funeraria sofisticada y sistematizada.
Especialistas coincidieron en que el nivel de detalle, la simetría del espacio y la disposición de los elementos decorativos reflejan un alto grado de conocimiento técnico y simbólico.
SÍMBOLOS DE PODER, MUERTE Y ESCRITURA
Entre los elementos más llamativos se encuentra la figura de un búho esculpido, símbolo vinculado a la noche, la muerte y el poder. Debajo de este motivo aparece el rostro de un hombre zapoteca, posiblemente el ancestro al que fue dedicada la tumba.
El recinto está rodeado por un friso de lápidas grabadas con nombres calendáricos, evidencia del avanzado sistema de escritura zapoteca.
“Es la escritura la que da relevancia mundial a las civilizaciones, y por eso la cultura zapoteca tiene esa fuerza histórica”, se señaló durante la exposición.
También destacan figuras labradas de un hombre y una mujer, interpretadas como guardianes del espacio funerario, así como un mural que representa una procesión ceremonial, una escena excepcional por su grado de conservación.
UNA CIUDAD PREHISPÁNICA BAJO DOS MUNICIPIOS
El hallazgo permitió confirmar que los territorios actuales de San Pablo Huitzo y Santiago Suchilquitongo formaban parte de una sola gran ciudad prehispánica, organizada en torno a una acrópolis con edificios monumentales, juegos de pelota y recintos funerarios de alto rango.
“Donde metas una pala, vas a encontrar vestigios arqueológicos en Oaxaca”, se explicó al recordar que el estado concentra más de 5 mil 350 sitios arqueológicos registrados, cifra que lo convierte en una de las regiones con mayor densidad patrimonial del país.
CONSERVACIÓN ANTES QUE EXHIBICIÓN
Actualmente, la Tumba 10 se encuentra en una fase de estabilización y conservación. Los trabajos incluyen restauración del mural, estudios de antropología física y análisis epigráficos, procesos complejos debido a la fragilidad del entorno y las condiciones ambientales.
Se prevé que el sitio pueda abrirse al público en octubre de este año mediante visitas controladas, priorizando el acceso de niñas, niños y estudiantes.
INVERSIÓN PARA PROTEGER EL PATRIMONIO
Para la conservación del patrimonio arqueológico en Oaxaca se destina una inversión anual aproximada de 10 millones de pesos. En el caso específico de la Tumba 10 de Huitzo, se asignó un presupuesto cercano al millón de pesos para investigación, estabilización y acondicionamiento del espacio.
“Estamos dedicados, sobre todo, a la conservación de la tumba, para que pueda ser visitada sin poner en riesgo su integridad”, se explicó al detallar el alcance de los trabajos.
UN HALLAZGO QUE CUESTIONA LOS RELATOS COLONIALES
Especialistas subrayaron que la Tumba 10 no solo amplía el conocimiento arqueológico, sino que también desmonta narrativas históricas que minimizan el desarrollo de las civilizaciones originarias.
“Este hallazgo da cuenta de una civilización con escritura, con cosmovisión y con un profundo entendimiento del mundo”, se afirmó, al destacar que la cultura zapoteca poseía estructuras sociales, simbólicas y políticas altamente complejas mucho antes de la llegada europea.











































