La tarde noche del lunes 26 de enero, el silencio habitual en la entrada del Fraccionamiento Rancho Valle de Lago se rompió de golpe. Dentro de un pequeño restaurante denominado La Suegra, el estruendo de las detonaciones hizo que los comensales buscaran resguardo, mientras dos personas caían a mitad del pasillo entre mesas y sillas arrastradas por el pánico.
Cuando los primeros policías llegaron, el sitio ya era un cuadro helado: un hombre tirado boca arriba, sin respuesta, con la mirada perdida hacia el techo; a unos metros, una mujer herida intentaba moverse pese a que la sangre le empapaba la ropa. Testigos murmuraban que fueron al menos cinco impactos los que la alcanzaron antes de que los agresores escaparan sin prisa aparente.

Paramédicos de la Cruz Roja de Tlacolula le brindaron los primeros auxilios a María P. Á. de nacionalidad hondureña y la subieron a la camilla mientras ella apenas lograba articular palabras. Fue trasladada de urgencia al Hospital Civil, donde su estado era reportado como crítico.
Del hombre no hubo nada qué hacer; hasta el cierre de edición se supo que fue identificado como Jesús F.; al parecer también era de nacionalidad hondureña. Policías municipales extendieron cinta amarilla alrededor del negocio y mantuvieron a curiosos a distancia mientras llegaba el equipo de la Fiscalía para levantar indicios y tomar las primeras declaraciones.
La escena quedó bajo resguardo, con el olor a comida mezclándose con el del polvo de las balas y el murmullo de vecinos que, una vez más, volvieron a encerrarse antes de que cayera la noche.






































