Debido a los constantes derrumbes que presentan las principales supercarreteras que operan en el estado de Oaxaca, usuarios demandaron a las autoridades federales rehabilitar estas vías de comunicación para evitar accidentes.
La primera parada obligatoria para quienes circulan por la supercarretera Cuacnopalan-Oaxaca, se localiza en el kilómetro número 206+600 en el tramo Nochixtlán-Caseta de Huitzo, en donde un enorme derrumbe impide el paso vehicular.
De acuerdo con datos de Caminos y Puentes Federales (Capufe), el derrumbe se registró desde el mes de marzo de 2025, en el que miles de toneladas de tierra y piedras cayeron en la carpeta asfáltica.
Por ello, las autoridades federales habilitaron una vía alterna de terracería para la circulación vehicular, en tanto la maquinaria pesada continúa retirando los escombros que obstruyen la vialidad.
Automovilistas provenientes de los diversos estados del centro y norte del país, señalaron que por estas labores, deben esperar varios minutos para poder circular por la zona, situación que se complica durante la temporada vacacional ante la llegada de miles de turistas en la ciudad de Oaxaca.
Misma situación enfrentan los usuarios de la supercarretera Barranca Larga-Ventanilla, quienes deben sortear constantes derrumbes y deslaves desde el kilómetro 46+000 al 52+000.
A pesar del alto costo que se paga en las casetas de peaje para poder circular por esta vía de comunicación, transitar por estos seis kilómetros se convierte en un verdadero riesgo, en donde se han registrado varios accidentes.
En dos puntos del tramo ubicado en la zona de los túneles, la circulación de reduce a un solo carril, lo que aumenta el peligro para quienes diariamente utilizan esta supercarretera que conecta a la ciudad de Oaxaca con la región de la Costa.
A decir de los usuarios, durante la pasada temporada de lluvias, las autoridades federales a través de las empresas constructoras y Capufe, destinaron varias cuadrillas de trabajadores para retirar los escombros, sin embargo, durante el mes de diciembre y en lo que va del mes de enero, las cuadrillas brillas por su ausencia y no existe personal para abanderar las zonas dañadas.




































