Es domingo, pero lejos del descanso, la familia de Juan Carlos Cruz no ha dejado de trabajar para tener a tiempo las tradicionales roscas de reyes, un alimento vinculado a la celebración religiosa del Día de Reyes o Epifanía, pero que lleva varios años como una celebración popular.
El olor a mantequilla y naranja llena el espacio del negocio familiar el callejón Montes de Oca, en el barrio del Ex Marquesado, ciudad de Oaxaca. Mientras alguien ralla y exprime las naranjas, otra persona amasa, una más decora, otra pesa los insumos o va dando forma a la rosca que se asemeja a una corona y va “escondiendo” al niño o representación de Jesús para que no sea encontrado por Herodes.
Chocolate, pan y café, es un micro negocio en el que colaboran Juan Carlos, su esposa Ivette Valencia Caballero y su suegra Julieta, pero también sus hermanos Omar y Óscar Cruz, así como su tío Guillermo y su prima, Carmelita.
Planear el trabajo para las roscas y la adquisición de los insumos comenzó desde el 1 de enero, explica Juan Carlos. Aunque la labor en la panadería comenzó desde el 3 de enero y concluirá hasta la tarde del 6, día de la celebración. En este tiempo, han tenido que pausar la producción de otros panes para enfocarse en el de las roscas.
Por la celebración, la jornada normal de la panadería se ha extendido y ha requerido de más manos, por lo que toda la familia se ha unido para concluir los pedidos y tener suficientes roscas para los demás clientes.
“Aquí en México se tiene esta linda tradición que parte desde la Navidad, cuando se celebra la llegada de Jesucristo, el hijo de Dios. Y la tradicional rosca de reyes se relaciona con los tres reyes magos que van a ofrecerle una ofrenda al hijo de Dios. La rosca simboliza la corona; las frutas y cobertura simbolizan los regalos de los magos al hijo de Dios, al Niño Jesús”, explica Juan Carlos sobre el significado de la celebración.
La elaboración de roscas por parte de esta familia data de al menos seis años, tiempo en el que se han percatado cómo una celebración como esta no solamente es parte de la comunidad católica sino una tradición más popular, independientemente de si se es creyente o no.
Como estos cambios, la familia también ha observado que los insumos se han encarecido en los últimos años, especialmente la harina y la mantequilla. Comparado con el año previo, el aumento es de aproximadamente un 20 por ciento, explica, lo que también impacta en el precio de cada rosca.
Aunque el pan tradicional de la rosca sigue siendo elaborado, Juan Carlos refiere que también han habido innovaciones, dependiendo de la demanda o la propia iniciativa de los negocios.
La rosca, según la tradición católica, se vincula con la epifanía del señor, es decir, la manifestación de Jesús al mundo, en este caso con los reyes o sabios de Oriente que llegaron a Belén para darle regalos y reconocerlo como rey.
La forma de la rosca puede representar la corona de esos reyes o también el amor infinito de Dios. El que se escondan las figuras de niño en ella también recuerda que Jesús fue escondido para protegerlo del rey Herodes.






































