Más de 4 millones 856 mil créditos hipotecarios que durante años crecieron pese a que los trabajadores pagaban puntualmente dejaron de ser impagables. La reestructura, aplicada desde el inicio de la actual administración federal, modificó las condiciones de financiamientos cuyo saldo aumentaba año con año, una práctica que afectó durante décadas el patrimonio de millones de familias.
Los créditos, conocidos como “impagables”, fueron ajustados mediante reducciones de saldo, disminución de tasas de interés, cambios en las mensualidades y, en algunos casos, la cancelación total de la deuda.
CRÉDITOS QUE POR FIN BAJAN
Desde Villahermosa, Tabasco, el director del Infonavit, Octavio Romero Oropeza, informó que todos estos financiamientos. “Ya fueron reestructurados y hoy están en condiciones de ser liquidados por los derechohabientes”.
Detalló que el beneficio no fue uniforme, pero sí generalizado:
“En algunos casos se hizo un importante descuento al saldo, se redujo la tasa de interés y/o la mensualidad. En otros, se descontó el total de la deuda, por lo que los financiamientos quedaron liquidados”.
QUIÉNES FUERON BENEFICIADOS
Del total de créditos atendidos:
- 238 mil obtuvieron beneficios equivalentes al pago total del adeudo.
- 1 millón 258 mil recibieron reducción directa de su saldo.
- 3 millones 360 mil tuvieron reestructuras en las condiciones de su crédito.
Estas cifras reflejan la dimensión de un problema estructural que convirtió durante años los créditos de vivienda en deudas crecientes, incluso para quienes cumplían con sus pagos.
CONSULTA PERSONALIZADA
Romero Oropeza adelantó que próximamente los acreditados podrán consultar en línea el antes y después de su crédito.
“Cualquier persona podrá ingresar con su nombre, Número de Seguridad Social o Número de Crédito y conocer la situación anterior y las nuevas condiciones”, explicó.
La plataforma permitirá verificar el beneficio concreto obtenido tras la reestructura.
UN CAMBIO EN EL MODELO DE VIVIENDA
La medida marca un giro frente a esquemas que priorizaron el cobro financiero sobre la viabilidad del crédito. El ajuste busca restablecer la lógica de que la vivienda sea patrimonio y no una carga permanente, en un país donde millones de trabajadores vieron crecer su deuda sin reducir el capital.








































