Una publicación difundida en redes sociales desató preocupación entre la ciudadanía, padres de familia y autoridades educativas, luego de que se exhibiera el presunto consumo de sustancias nocivas por parte de estudiantes del CBTIS 265, de San Jacinto Amilpas, durante horario de clases.
En las fotos, tomadas en las canchas ubicadas en las riberas del Río Atoyac, muestra a varios jóvenes reunidos mientras manipulan lo que parecería ser una sustancia prohibida. El contenido se difundió rápidamente y provocó una oleada de comentarios que exigen acciones inmediatas.
La publicación iba acompañada de un mensaje contundente:
“Jóvenes del Cebtis de San Jacinto Amilpas, consumiendo sustancias nocivas para la salud en horario de clases… los padres de familia de las escuelas aledañas piden apoyo de las autoridades competentes y de la Directora del plantel, quien no reporta la falta a clases de los estudiantes a sus padres.”
PREOCUPACIÓN DE PADRES Y EXIGENCIA DE RESPUESTAS
Tras la circulación de las imágenes, padres de familia expresaron su molestia y exigieron mayor vigilancia, tanto dentro como fuera del plantel. Para varios tutores, el problema no es nuevo, pero aseguran que la situación refleja “una falta de control y comunicación”.
Uno de los comentarios más compartidos señala que “las autoridades deben actuar antes de que ocurra una tragedia”, mientras otros piden operativos conjuntos con Seguridad Pública y un reforzamiento de los protocolos internos del CBTIS.
EL PLANTEL EN LA MIRA
Aunque hasta el momento no existe un comunicado oficial del CBTIS 265 sobre el caso, la denuncia ha puesto bajo escrutinio el papel a las autoridades escolares. Usuarios cuestionan la presunta falta de reportes sobre inasistencias y la vigilancia en zonas cercanas a la institución.
Especialistas en temas educativos señalan que este tipo de incidentes no solo exige sanciones, sino una revisión profunda de la relación entre escuela, familia y entorno comunitario.
“Cuando un joven sale sin permiso y nadie lo reporta, el riesgo se multiplica”, advirtió un docente consultado.
UNA ALERTA QUE EXIGE ACCIONES CONCRETAS
El incidente expone una problemática creciente: estudiantes que abandonan actividades escolares para reunirse en espacios públicos sin supervisión. La cercanía del Río Atoyac y sus canchas, sin presencia constante de seguridad, facilita un escenario para conductas de riesgo.
Mientras tanto, la comunidad exige que el caso no quede solo en una denuncia viral ni solo reprimenda a los alumnos involucrados.
“Queremos que haya prevención, no solo regaños cuando ya pasó”, reclamó una madre.
El llamado es claro: reforzar la vigilancia, mejorar la comunicación con los padres y establecer medidas preventivas que realmente protejan a los estudiantes.











































