Miguel Ángel García Martín, portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid, exigió la dimisión de Manuel Albares, titular de la Secretaría de Asuntos Exteriores de España, tras disculparse ante México por injusticias cometidas durante la historia.
“El ministro Albares es el peor ministro de Exteriores que ha tenido nuestro país”, declaró García Martín este sábado 1 de noviembre durante su visita a la localidad de Buitrago de Lozoya.
El portavoz lo calificó como un “nefasto ministro que no conoce la historia” y señaló que debería presentar su renuncia si no retracta sus declaraciones.
“No nos merecemos un Gobierno que desprestigie a nuestro país, un Gobierno que en cuanto tiene ocasión hable mal precisamente de lo que ha sido España, de lo que es España, de su historia y de la verdad”, añadió García Martín, destacando la importancia de la alianza con los países de Hispanoamérica.
EL MOTIVO DE LA POLÉMICA
La controversia surgió tras las declaraciones de Albares durante la inauguración de la exposición “La mujer en el México indígena”, organizada en coordinación entre ambos gobiernos.
Albares señaló:
“Entre España y México ha habido una historia muy humana y como todo lo humano, con claroscuros (…) Y también ha habido dolor e injusticia hacia los pueblos originarios a los que se ha tratado injustamente y justo es reconocerlo y lamentarlo”.
Estas palabras provocaron una respuesta favorable del Gobierno mexicano, en particular de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien señaló:
“Es importante, desde mi punto de vista, es un primer paso y habla de la importancia de lo que siempre hemos dicho, el perdón engrandece a los gobiernos y a los pueblos. No es humillante, al contrario”.
Cabe recordar que en 2019, durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, se envió una carta diplomática solicitando una disculpa por las atrocidades cometidas durante la Conquista Española.
UN PRIMER PASO HACIA LA RECONCILIACIÓN
La disculpa de Albares, según Sheinbaum, representa un gesto simbólico de reconocimiento a los pueblos originarios y al mismo tiempo, un paso hacia la reconciliación histórica entre España y México.
Sin embargo, la reacción en Madrid evidencia que el tema sigue siendo sensible y que la interpretación de la historia puede generar fuertes enfrentamientos políticos entre ambos países.











































