Desde la madrugada de este viernes, la ciudad de Oaxaca amaneció entre el humo y la incertidumbre. Alrededor de las 5:15 horas, vecinos de las colonias Morelos y José Vasconcelos bloquearon el Periférico a la altura del Pitico de la Libélula, impidiendo el paso vehicular y encendiendo llantas como medida de protesta.
El motivo: su rechazo a la instalación del tianguis que, hasta hace poco, se ubicaba en el polideportivo. Los colonos acusan que la llegada de los comerciantes desplazados altera su vida cotidiana y vulnera su derecho a la seguridad y al libre tránsito.
ENFRENTAMIENTOS ENTRE VECINOS Y COMERCIANTES
Durante la mañana, la tensión escaló. Tianguistas intentaron colocarse por la fuerza en los alrededores del polideportivo, lo que derivó en enfrentamientos verbales y físicos con los vecinos. Testimonios recabados por este medio refieren la presencia de supuestos “grupos de choque” que habrían acompañado a los comerciantes, así como la intervención de patrullas municipales.
Los colonos acusan que las autoridades locales estarían utilizando estos grupos para imponer la reinstalación del tianguis, desplazado originalmente por las obras de remodelación del estadio de béisbol “Eduardo Vasconcelos”. Hasta el momento, ninguna autoridad ha confirmado ni desmentido tales señalamientos.
CONGESTIÓN, MOLESTIA Y MIEDO
El bloqueo, que se extiende desde el Pitico del Periférico hasta las inmediaciones del estadio, ha provocado un severo congestionamiento vehicular y malestar entre los conductores. Algunos automovilistas reportaron haber quedado varados durante horas sin poder acceder al centro de la ciudad.
Mientras tanto, vecinos mantienen guardias para evitar el ingreso de los vendedores.
“No vamos a permitir que impongan el tianguis bajo presión o violencia”, expresaron algunos de ellos, quienes también piden la intervención del gobierno estatal y de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca.
De acuerdo con los propios vecinos, señalaron ante los medios que, hasta esta mañana, la Secretaría de Gobierno no ha recibido llamada alguna ni ha instalado una mesa de diálogo para atender sus inconformidades y buscar una solución al conflicto.
SILENCIO OFICIAL Y RIESGO DE ESCALADA
Hasta este momento, autoridades no han emitido un comunicado oficial sobre los hechos ni sobre el papel que habrían jugado los presuntos grupos de choque. El silencio institucional alimenta la incertidumbre y el enojo en ambos bandos.
Fuentes extraoficiales advierten que el conflicto podría recrudecerse si las autoridades no establecen una mesa de diálogo urgente. De persistir la confrontación, Oaxaca podría enfrentar un nuevo episodio de violencia social en una disputa que refleja el fondo de un problema mayor: la falta de consenso sobre el uso del espacio público y la forma en que las autoridades gestionan los intereses de vecinos y comerciantes.
UNA CIUDAD ENTRE EL FUEGO Y LA DESCONFIANZA
Mientras las llantas siguen ardiendo y los accesos permanecen cerrados, el clima social en Oaxaca se enrarece. Los colonos exigen respeto y seguridad; los tianguistas, su derecho a trabajar.
Finalmente, en medio, las autoridades hasta el cierre de esta nota informativa guardaban silencio y una ciudadanía observaba cómo, una vez más, la falta de diálogo convierte el espacio público en un campo de batalla.











































