La tragedia golpeó sin aviso la mañana del lunes en Huauchinango, Puebla, cuando un deslave provocado por las intensas lluvias arrasó con la vivienda de María Magdalena y sus dos nietos, Gael y Liam Tadeo.
Gael, el mayor, apenas salió de casa alertado por los ruidos en el exterior. Dentro, su abuela rezaba junto a Liam, quien días antes había cumplido apenas 6 años. Un instante bastó para que el lodo cubriera todo. El cuerpo de María Magdalena fue hallado sin vida. De Liam, solo se ha encontrado su pijama.
“PENSÉ QUE ESTABAN CERCA…”
Gael sobrevivió, pero su testimonio es un retrato desgarrador del caos:
“Los intenté buscar ahí cerca porque pensé que iban a estar ahí. Con ayuda de los vecinos me auxiliaron, pero no hubo respuesta”.
El menor recorrió la zona entre el lodo y los escombros, buscando desesperadamente a su abuela y a su hermano menor. Lo único que encontró fue el vacío de una casa que días antes era alegría y celebración.
UNA MADRE QUE SÓLO QUIERE ENTERRAR A SU HIJO
Abigail Lechuga, madre de Liam Tadeo, ha suplicado ayuda para recuperar el cuerpo de su hijo. No busca consuelo, solo pide poder enterrarlo junto a su madre, María Magdalena, a quien también perdió.
“Lo único que quiero es encontrarlo”, dijo en entrevista.
“Aunque sea su cuerpo, para sepultarlo con su abuela”.
La búsqueda, hasta ahora, solo ha devuelto una prenda de dormir: la pijama que Liam usaba cuando ocurrió el desastre.
EL DOLOR DE UNA REGIÓN CASTIGADA POR LA LLUVIA
Liam no es solo una historia. Es parte de las víctimas que han dejado las recientes lluvias en estados como Puebla, Hidalgo, Veracruz, San Luis Potosí y Querétaro. Las precipitaciones no solo han provocado inundaciones y deslaves, sino también la desolación de familias enteras.
En Huauchinango, las labores de rescate continúan en colonias como Chapultepec, Nueva Monterrey, Rincón de la Cruz y La Joya. Brigadas de emergencia, rescatistas voluntarios y vecinos se han sumado a la búsqueda.
CUANDO LA EMERGENCIA SE VUELVE COSTUMBRE
Lo ocurrido en esta zona no es aislado. Las lluvias de los últimos días han revelado una realidad cruda y repetida: familias en zonas de riesgo, sin protocolos de emergencia claros, sin infraestructura preventiva y con una respuesta institucional que suele llegar tarde o incompleta.
El caso de Liam Tadeo y María Magdalena se vuelve así símbolo de una tragedia anunciada, donde el cambio climático, la falta de planeación urbana y la desatención estatal se mezclan con historias humanas irreversibles.
¿DÓNDE ESTÁ LIAM?
Mientras las autoridades hablan de cifras, deslaves y frentes fríos, una madre espera recuperar a su hijo, un hermano llora la pérdida de su familia, y una comunidad entera busca entre el lodo lo que queda de su gente.
La pregunta sigue abierta y urgente: ¿Dónde está Liam Tadeo?







































