La noche del jueves 18 de septiembre, Abril Díaz Castañeda, de 34 años, murió a causa de las severas quemaduras en el 95% de su cuerpo tras la explosión de una pipa de gas LP ocurrida el pasado 10 de septiembre en el puente de La Concordia, en Iztapalapa, Ciudad de México. Con su fallecimiento, el número de víctimas mortales asciende a 22.
Su muerte ha provocado una ola de indignación en redes sociales y en la opinión pública, no solo por las condiciones en las que murió, sino por el drama que deja tras de sí: Abril era madre soltera y deja huérfanos a cuatro hijos menores de edad.
ATRAPADA EN LA TRAGEDIA: EL DÍA EN QUE TODO CAMBIÓ
Abril se encontraba caminando con su pareja, Omar Alejandro García Escorsa, rumbo a visitar a una tía, cuando fueron sorprendidos por la fuga de gas que precedió a la explosión. Ambos quedaron atrapados bajo el puente de La Concordia. Y segundos después, una llamarada les alcanzó de lleno.
El caso de Abril conmocionó a miles luego de que fuera captada en video completamente desfigurada, cubierta en llamas, intentando salvarse al verterse encima un bote con agua hallado cerca de unos baños públicos del paradero de Santa Martha.
Omar falleció días después. Abril resistió ocho días, intubada, con infecciones severas y múltiples cirugías para retirar piel muerta.
MADRE SOLTERA, TRABAJADORA Y ABANDONADA POR LAS AUTORIDADES
En palabras de su hermana, Nitzia Díaz, Abril era una mujer que “se partía el alma para sacar adelante a sus hijos”, adaptando sus empleos para poder cuidarlos. Tenía hijos en preescolar, primaria, secundaria y preparatoria, y vivía sin apoyo económico estable, más que el suyo propio.
Hasta ahora, no se ha informado oficialmente qué pasará con sus cuatro hijos. Aunque su hermana ha declarado que iniciará acciones legales para exigir una indemnización justa a la empresa responsable del siniestro.
“No se trata solo de un accidente, se trata de una madre que murió por negligencia, y que deja a cuatro menores desamparados”, declaró Nitzia.
EL SILENCIO OFICIAL Y LA OMISIÓN QUE INDIGNA
Pese a la magnitud de la tragedia, las autoridades capitalinas no han ofrecido una ruta clara de reparación para los deudos de las víctimas. La empresa propietaria de la pipa siniestrada no ha sido señalada públicamente ni ha asumido responsabilidad alguna.
Organizaciones civiles y usuarios en redes sociales han exigido que no se normalice la impunidad en este caso. Y que el gobierno de la Ciudad de México, junto con la Fiscalía, informe si hay investigación abierta, responsables identificados o medidas de protección para los menores huérfanos.
¿JUSTICIA PARA ABRIL? LA REPARACIÓN NO PUEDE ESPERAR
La muerte de Abril es un símbolo del abandono institucional en tragedias que involucran responsabilidad empresarial. La falta de protocolos de seguridad, la falta de monitoreo en vehículos de alto riesgo como pipas de gas y la omisión en actuar antes de que ocurran las desgracias siguen costando vidas.
Abril Díaz Castañeda no solo fue la víctima más grave: fue también una madre, una mujer trabajadora, una historia de lucha y de dolor silenciada por la burocracia.
Hoy, sus hijos necesitan mucho más que palabras. Necesitan protección, justicia y un Estado que no llegue tarde… otra vez.






































