Lo que parecía ser una inversión pública para dignificar el recinto legislativo de Oaxaca, terminó desatando una ola de críticas e indignación ciudadana. A través de redes sociales, se denunció que los baños del Congreso del Estado se encuentran descompuestos. Apenas semanas después de haberse concluido una remodelación millonaria del inmueble.
Una usuaria señaló con contundencia:
“Descompuestos los baños de damas en el recinto de Congreso del Estado de Oaxaca, deben ocupar el de caballeros, y los 40 millones invertidos no se ven.”
La publicación no tardó en volverse viral, dando pie a una serie de reacciones que cuestionan la calidad de las obras, la transparencia del gasto público y la preparación de los legisladores locales.
INDIGNACIÓN COLECTIVA: “ES UN PINCHE ROBO AL PUEBLO OAXAQUEÑO”
La situación fue rápidamente aprovechada por otros ciudadanos para expresar su hartazgo con lo que consideran un ejemplo más de corrupción e ineficiencia gubernamental. Entre las respuestas destacan comentarios como:
“Los 40 millones están en la compra del terreno de Benjamín Vivero 🐀🐀🐀🐀”
“Es un pinche robo al pueblo oaxaqueño, descarados sinvergüenzas. Todos son iguales, pero son tres años no más en el poder en la Cámara de Diputados. Muchos están ahí sin preparación, sin título.”
Las críticas no se limitan al problema técnico de los sanitarios, sino que apuntan a un descontento más profundo con la clase política local, especialmente con el manejo opaco de los recursos públicos.
LA REMODELACIÓN QUE PROMETÍA CAMBIO… Y TERMINÓ EN ESCÁNDALO
Hace apenas unas semanas, se anunció con bombo y platillo la conclusión de una remodelación integral del Congreso del Estado de Oaxaca, cuyo costo superó los 40 millones de pesos. La obra fue presentada como una inversión necesaria para mejorar la funcionalidad y seguridad del recinto legislativo.
Sin embargo, el incidente de los baños descompuestos —en particular, los del área de mujeres— ha dejado al descubierto serias dudas sobre la calidad de la remodelación y la supervisión de los trabajos. Al momento de esta publicación, no ha habido un pronunciamiento oficial del Congreso del Estado ni de la empresa responsable de la obra.
UNA GRIETA MÁS EN LA CONFIANZA PÚBLICA
El escándalo por los baños descompuestos en el Congreso va más allá de un incidente doméstico: expone la fragilidad de la confianza ciudadana en sus instituciones. Cuando una obra de más de 40 millones de pesos resulta en servicios básicos inoperantes a pocas semanas de su entrega, la sospecha de corrupción y simulación se vuelve inevitable.
El hecho también revela un patrón recurrente en muchas entidades del país: obras públicas de alto costo, mal ejecutadas, sin rendición de cuentas y con beneficios mínimos o nulos para la población.
Mientras los legisladores guardan silencio y los ciudadanos exigen respuestas, el Congreso de Oaxaca se convierte, una vez más, en el escenario de una crisis de credibilidad.






































