Ante la tensión en la frontera que separa a Santiago Yosondúa y Santa María Yolotepec, dos pueblos mixtecos enfrentados desde hace más de 70 años por la disputa de tierras, patrullas militares, convoyes de la Guardia Nacional y camionetas de la Policía Estatal recorren los caminos de terracería para mantener bajo resguardo la región.
Conflicto añejo
En el último año, los roces se agudizaron con denuncias de invasiones de parcelas, destrucción de cercos y amenazas entre comuneros. La región es señalada incluso por organizaciones civiles como un foco rojo de violencia agraria en la Mixteca oaxaqueña.
Durante los recorridos de esta semana, personal de la Secretaría de Gobierno, a través de la Coordinación de Delegados de Paz, sostuvo pláticas con habitantes de ambas comunidades.
Según relataron funcionarios consultados, los pobladores mostraron disposición al diálogo y a mantener la calma, aunque insisten en que la solución definitiva solo llegará cuando exista una resolución legal clara sobre la tenencia de la tierra.
Operación preventiva

El operativo incluye a corporaciones de los tres órdenes de gobierno: Ejército, Guardia Nacional, Agencia Estatal de Investigaciones, Policía Vial y Policía Estatal, que desde el inicio de agosto se turnan para realizar recorridos en la zona limítrofe.
La instrucción es evitar cualquier nuevo enfrentamiento entre las comunidades y dar certidumbre a las familias que habitan en las rancherías y parajes cercanos.
La presencia de uniformados responde a la larga historia de disputas agrarias entre Yosondúa y Yolotepec. Desde mediados del siglo pasado, ambos municipios mantienen abierto un litigio por miles de hectáreas de tierras comunales, que a lo largo de las décadas ha dejado muertos, heridos, desplazados y una desconfianza casi irreparable entre vecinos.
Las autoridades estatales aseguran que el despliegue es parte de una estrategia de contención, que busca preservar la vida, la integridad y el patrimonio de las personas.
La intención, insisten, es generar condiciones para que el conflicto se atienda por la vía institucional y no a través de la violencia. El paso de las patrullas por los caminos y la presencia de militares en los linderos de los pueblos buscan evitar que esa calma se rompa.







































